MARTES
Siempre que alguien me pregunta si “yo creo” en la eficacia terapéutica de remedios paramedicinales, como son, por ejemplo, las flores de Bach, le respondo con la reflexión de cómo nuestra mentalidad colectiva técnico-científica se resiste a encajar otro procedimiento curativo que no sea el de suprimir los síntomas adversos, o desarreglos de nuestro organismo psicofisiológico, mediante una acción química o quirúrgica. Entendemos la salud como ausencia absoluta de síntomas, lo cual es imposible en nuestra condición de seres dependientes de un organismo complejísimo y en interacción permanente con un medio agresivo.
La “medicina alternativa” parte de otra mentalidad, otra concepción de la salud completamente distinta, una filosofía de la vida que sobrepasa la mera expectativa de eficacia de los procedimientos técnico-científicos: la salud se mide por el grado de armonía del ser consigo mismo, independientemente de los síntomas emergentes o de los desarreglos, ocasionales o permanentes, que padezca.
Sobre las Esencias florales del Dr. Bach le comento a F.R. que las flores son organismos vivos, en constante proceso de evolución hacia su perfección por la armonía. Es una evolución en dirección distinta a la humana que va hacia su perfección por la inteligencia. Las flores son entes perfectos en sí, completos, en un proceso evolutivo mucho más antiguo que el humano: cuando el ser humano llegó al mundo, ya existían las flores…Son expresión de la armonía universal: la flor es la realización más completa de la armonía. Y por la integración e interdependencia de todos los elementos de la naturaleza, contienen respuestas a nuestras desarmonías mentales, emocionales y orgánicas. Dijo Jung que el mar, así como la música, contienen y suscitan todos los sueños del alma. Las flores contienen y expresan toda la armonía del universo.
Los remedios florales de Bach no son extractos vegetales. Son solamente agua de manantial con la impregnación energética vital de las diferentes flores, arbustos, y árboles que conforman el sistema ideado, investigado y sistematizado por el Dr. Bach, y aceptado como remedio terapéutico por la Organización Mundial de la Salud. Estos remedios florales no actúan a través de principios bioquímicos ni moleculares. Desde el punto de vista químico el análisis de estas esencias daría exclusivamente H2O. Su mecanismo de acción y “curación” es vibracional, lo que equivale a decir que inciden en nosotros en un plano energético, que hoy día se intenta explicar desde los principios de la física subatómica. No son remedios mágicos. Colaboran a la toma de consciencia de nuestro propio progreso hacia nuestra propia armonía, y nos aportan sus esencias para las necesidades y carencias del espíritu, lo mismo que los frutos de la tierra nos aportan las vitaminas, hidratos de carbono, minerales, etc. para las necesidades del cuerpo.
Pero tendríamos que realizar una metanoia, un cambio de mentalidad, o mejor, un enriquecimiento ideológico. Ideología deriva del griego eidos, que significa imagen o representación de la realidad: Tendríamos que enriquecer y completar nuestra concepción de la realidad en lo concerniente a la salud, entendiendo la salud como un estado de armonía interior, de bienestar consigo mismo. Como la historia de aquel monje oriental que había escalado a la cima espiritual de la Iluminación. Cuando le preguntaron sus discípulos cuál era la principal enseñanza que había extraído de su nuevo estado, contestó: Yo siempre había sufrido padecimientos físicos y depresiones. Pensé que al llegar a la Iluminación desaparecerían. No han desaparecido. Pero he adquirido una gran enseñanza: que ya no me importa tener padecimientos físicos y depresiones. Había llegado a la salud en el estado de conciliación total y armonía consigo mismo. Es ese estado de bienestar interior consigo mismo que el maestro Eric Berne resume en su fórmula autodiagnóstica I’m O.K.
























