Domingo
Cuando escribo este blog tengo la impresión del ser –igual que aquel Juan bíblico- una voz que clama en el desierto; o un ciego que sólo percibe brumas a su alrededor: ¿Hay alguien ahí? ¿Me oye alguien?…
Hoy hemos vuelto Julia y yo de Torremolinos, de nuestro luminoso apartamento en Costa Lago. Fuimos apresuradamente porque había fallecido de súbito infarto cerebral el padre de Luisa, y estuvimos acompañándolos y cuidadando de sus tres hijos, mientras estaban en el tanatorio con toda la familia; todos amigos también… Mucho dolor y mucha ternura. Volvemos a Córdoba en un día espléndido de luz y de calidez, y nos habita la misma sensación que que expresó poéticamente Juan Ramón: “…Y yo me iré / y se quedarán los pájaros cantando”…
























