Hola, amigos: Hoy quiero hablaros de un proyecto. Un proyecto que tiene ya nombre y título: “POR LOS ANTIGUOS SURCOS…”, se llama.
A ver cómo os lo explico:
Sabéis que nuestro amigo José Mª, José María Carrascosa, nuestro ‘filósofo’ por antonomasia en este blog, ha sido el más asiduo compareciente a este espacio de encuentros, el más constante y entusiasta participante en las tertulias que venimos manteniendo en esta plaza digital –el Ágora le llamamos- desde sus inicios hace exactamente un año (el 1 de febrero de 2007 comenzamos)…
Para José Mª y para mí han venido significando, además de el goce de conoceros a todos vosotros los que os asomáis de vez en cuando a esta plaza, además del estímulo intelectual y neuronal que suscitan nuestras reflexiones y debates, además del enriquecimiento espiritual de esta siembra de palabras compartidas y de contactos humanos excepcionales…, para nosotros ha supuesto, además, la revivificación de una amistad y la reanudación de un diálogo, iniciados en nuestra plena y frutal adolescencia hace más de 50 años, una verdadera y sorprendente “apocatástasis” (como dirían los atenienses del Ágora helena y José Mª lo ha repetido en algún sitio) o como lo sugirió en versos Jorge Guillén: “Todos lo que se fue / volverá con las aves…”.
Tan ‘revivificante’ ha sido para nosotros esta experiencia, que José Mª ha ido hurgando concienzudamente por los túneles de sus recuerdos, ha venido recopilado datos y documentos, ha exprimido sentimientos, ilusiones y hasta muchísimos olvidos, con los que hemos compuesto –con mi colaboración y continuos apuntalamientos (y la asistencia activa y paciente de su hija Rocío)- hemos compuesto, digo, un relato, al que hemos titulado “Por los antiguos surcos…”
Quizás todo el contenido de este relato pudiera quedar enmarcado en estas dos preguntas:
¿Cuáles fueron las circunstancias –históricas, educativas, culturales, vitales…- que hicieron que él, José Mª, desde su Jaén natal, y yo desde la Sevilla de los limoneros de Antonio Machado, nos encontráramos, a los 15 años de nuestra vida (habíamos nacido el mismo año), en un verano de fuego y vientos de Levante, en el luminoso, costero y enológico Puerto de Santa María?
¿Qué vivencias compartidas –luchas, pesares, ilusiones, fracasos, risas y lágrimas- amasaron una amistad pervivida durante tantos años, a pesar de los laberintos existenciales en los que tantas veces nos perdimos (y que en este relato descubrimos e interpretamos) y los caminos diversos por los que a partir de entonces discurrieron nuestros destinos?
Y porque es un relato en el que confluye la Historia, la Psicología, los sistemas socioeducativos que mentalizaron una época reciente pero ya casi totalmente transformada por los nuevos aconteceres políticos, tecnológicos, religiosos y culturales; porque es también este relato una confesión sincera, casi impudorosa a veces, de almas y corazones humanos, con los que vosotros lleváis un año compartiendo y dialogando; porque es testimonio de unas circunstancias socio-históricas que no volverán a repetirse, y de unas situaciones y anécdotas que incluso puedan resultar divertidas…, hemos pensado ofrecéroslo a vosotros, colgándolo por trozos, semana tras semana, en este nuestro blog, la Plaza de nuestras tertulias y encuentros, el Ágora de siempre, con la ilusión de que a vosotros pueda interesaros y nos hagáis –ojalá sea así- vuestros comentarios, preguntas, apostillas, observaciones o críticas.
Bueno, pues este es el proyecto del que quería hoy hablaros. Y el relato empieza así, con este título y citas:
POR LOS ANTIGUOS SURCOS…
AUTORES: José María Carrascosa González
y Fernando Jiménez Hernández-Pinzón
“Yo seré para ti como el agua y la luz
e inundaré tu tierra de fecundas semillas.
Y brotará la vida en tus antiguos surcos…”
(JOSÉ Mª CARRASCOSA)
“Que tenemos que hablar de muchas cosas
compañero del alma, compañero…”
(MIGUEL HERNÁNDEZ)
***En la próxima entrega publicaremos el PRÓLOGO de este relato y la comentario de la CONTRAPORTADA.

























Enero 27th, 2008 at 12:59 pm
¿Y hasta la semana que viene no vamos a tener otra entrega de “vuestros antiguos surcos”?
Hola a todos, me he dejado llevar por la emoción y ni os he saludado, aunque hace ya tiempo que no me dejo ver por el blog.
Me parece una idea buenísima la que habeis tenido, aunque la lectora insaciable que llevo dentro se resista a las dosificaciones. ¿Os acordais de aquella vez en la que hablamos de la terapia cognitivo-narrativa? Pues creo que vuestros surcos profundizan en esa dirección. Estoy deseando conocer vuestro ejercicio de introspección, de memoria, de construcción y análisis del recuerdo, de encuentro con quienes fuisteis… y qué supone para vosotros ahora, qué os aporta, qué suscita, en qué os enriquece. Como psicóloga me parece una oportunidad maravillosa
Enero 27th, 2008 at 1:09 pm
¿Y hasta la semana que viene no vamos a tener otra entrega de “vuestros antiguos surcos”?
Hola a todos, me he dejado llevar por la emoción y ni os he saludado, aunque hace ya tiempo que no me dejo ver por el blog.
Me parece una idea buenísima la que habeis tenido, aunque la lectora insaciable que llevo dentro se resista a las dosificaciones. ¿Os acordais de aquella vez en la que hablamos de la terapia cognitivo-narrativa? Pues creo que vuestros surcos profundizan en esa dirección. Estoy deseando conocer vuestro ejercicio de introspección, de memoria, de construcción y análisis del recuerdo, de encuentro con quienes fuisteis… y qué supone para vosotros ahora, qué os aporta, qué suscita, en qué os enriquece. Como psicóloga me parece una oportunidad maravillosa poder asistir a este proceso. Hasta pienso aprovecharlo, si os parece bien, para completar las prácticas del master en psicología clínica que estoy realizando.
Y el formato me parece tan original y al mismo tiempo tan clásico. Me recuerda a la literatura por entregas que se hacía por ejemplo en el XIX y que iba apareciendo en la prensa.
Estoy deseando que empeceis, sólo puedo decir que me entusiasma la idea y que en mi vais a tener una lectora fiel.
Un abrazo fuerte
Violeta
Enero 27th, 2008 at 3:27 pm
Gracias Violeta, amiga, por la rápida y cariñosa acogida con que has recibido este proyecto nuestro de ir dando, aunque sea “por entregas”, trabajosamente, como tú dices, esta cosecha crecida y madurada en nuestro “surco antiguo”.
Efectivamente, Violeta, recuerdo tu idea, que después Fernando y yo recogimos en el blog, sobre la terapia cognitivo-narrativa. Escribir, a este nivel de análisis e introspección, supone siempre ahondar un poco más en este misterio inabarcable que supone ser hombre, ser mujer, y, sobre todo, intentar vivir con autenticidad esto que somos.
En nuestras páginas, por supuesto, vas a encontrar, como dice Fernando, laberintos existenciales, sentimientos, ilusiones, afanes por vivir, caminos viejos y, sobre todo, vas a ser testigo de cómo estas dos circunstanciales vidas, que empezaron a ser en paralelo a los 15 años, fueron confluyendo, desde épocas y horizontes lejanos, hasta llegar a una unidad que sólo proporciona la amistad.
Por supuesto Violeta, aprovecha lo que puedas de estas vivencias nuestras para aumentar tu trabajo de psicóloga clínica. Es hermoso acercarse a los demás, a las vidas ajenas, tratando de poner un granito de arena en la argamasa que siempre ha de servir para amasar mejor el ser del hombre.
Te digo de veras: me encanta que te acerques con amor e ilusión a nuestras páginas. Es hacerlo a nuestra vida. Es vivir un poco más con nosotros. Gracias por ello, Violeta, amiga.
Enero 27th, 2008 at 5:43 pm
Hola amigos, cuando alguien me dice “tengo algo para ti”, se despierta mi sentimiento posesivo y ya, a partir de ese momento, lo necesito. En otras palabras, no sé esperar, ni me gusta. Me produce desasosiego, como a Violeta. Sin embargo, cuando se trata de una sorpresa de Fernando y José María, la cosa alcanza el calificativo de “lo natural”, y la espera tiene sentido porque la lectura de lo que nos van a decir, aunque sea por entregas, nos va a despertar a la vida. Porque vivimos en los demás, en José María y en Fernando también. Lo que nos cuenten va a resultar familiar, sobre todo para los que como yo tenemos una edad cercana a la suya. Espero ansioso esos surcos antiguos que, con seguridad, habré recorrido en una pequeña extensión.
Soy un privilegiado que he leído algo del libro, poco todavía, y me parece… lo dejaré así, a vuestro entendimiento y juicio.
Gracias a los dos por compartir con nosotros esos surcos.