<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><!-- generator="wordpress/2.2" -->
<rss version="2.0" 
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/">
<channel>
	<title>Comentarios en: </title>
	<link>http://blogs.enplenitud.com/confesionesdeunpsicoterapeuta/2007/12/18/107/</link>
	<description>Confidencias,reflexiones y relatos sobre temas diversos como el arte y la poesía, la lingüística, la política y la educación, sobre problemas psicológicos o psicopatológicos, sobre las emociones y las pasiones, sobre las utopías, las ilusiones, los sueños, los valores, a medida que van surgiendo en mi vida cotidiana de  psicoanalista</description>
	<pubDate>Sat, 21 Nov 2009 23:22:59 +0000</pubDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.2</generator>

	<item>
		<title>By: Antonio Espinosa</title>
		<link>http://blogs.enplenitud.com/confesionesdeunpsicoterapeuta/2007/12/18/107/#comment-6923</link>
		<author>Antonio Espinosa</author>
		<pubDate>Thu, 20 Dec 2007 21:31:20 +0000</pubDate>
		<guid>http://blogs.enplenitud.com/confesionesdeunpsicoterapeuta/2007/12/18/107/#comment-6923</guid>
		<description>Amigos del Ágora, parece que hemos tenido la misma idea, con herramientas diferentes, José María y yo. Os he escrito este pequeño relato o Cuento de Navidad para felicitaros. Ha sido una cosa muy espontánea, nada pensado, sólo escrito


	Cuento de Navidad

Parecía que el río estaba cansado y no tenía ganas ni fuerzas para seguir su camino hasta el sitio en el que sólo vive el agua. Y la gente que lo contemplaba también parecía encontrarse bajo el influjo de un conjuro, una maldición o un encantamiento que nada más podría resolverse con el beso de la persona amada. Todo era quietud allí; ni siquiera las amarillas hojas, escasas y bellas, que cuelgan de los tilos que ladean al río, se atrevían a realizar movimiento alguno. Aquello no era un paisaje natural sino una acuarela perfecta, pintada por una mano muy diestra, un cuadro realizado por encargo para una persona de exquisito gusto. Hasta que un mirlo salió volando y abandonó el silencio y la quietud que le correspondían en aquel paisaje idílico. Un viejo había tosido y ése fue el aldabonazo. Un viejecillo sentado en el banco que guardaba al río por el lado que encara al sol poniente, tosió, una vez solamente, pero tosió y el encantamiento se deshizo como si alguien hubiera dado el primer beso de amor. Los novios que siempre necesitan del río para demostrarse su amor, comenzaron a caminar río abajo, al ritmo y velocidad del agua, como queriendo llegar antes que ella al sitio donde sólo vive el agua. El agua y el amor. Fue una tarde como otras tardes otoñales, pero ésta pareció diferente y nadie sabría encontrar una respuesta. ¿Qué fue lo que produjo el encantamiento?
	He pensado mucho en ello porque yo formaba parte de aquella acuarela. Perdón, pero debo toser de nuevo, mis pulmones no dan para más. Sí, he pensado mucho en aquel momento, un instante de eternidad lo llamo yo. Alguien me ha dicho que aquello sucedió un 25 de diciembre, pero yo no me lo quise creer.

Felicidades, amigos del Ágora</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Amigos del Ágora, parece que hemos tenido la misma idea, con herramientas diferentes, José María y yo. Os he escrito este pequeño relato o Cuento de Navidad para felicitaros. Ha sido una cosa muy espontánea, nada pensado, sólo escrito</p>
<p>	Cuento de Navidad</p>
<p>Parecía que el río estaba cansado y no tenía ganas ni fuerzas para seguir su camino hasta el sitio en el que sólo vive el agua. Y la gente que lo contemplaba también parecía encontrarse bajo el influjo de un conjuro, una maldición o un encantamiento que nada más podría resolverse con el beso de la persona amada. Todo era quietud allí; ni siquiera las amarillas hojas, escasas y bellas, que cuelgan de los tilos que ladean al río, se atrevían a realizar movimiento alguno. Aquello no era un paisaje natural sino una acuarela perfecta, pintada por una mano muy diestra, un cuadro realizado por encargo para una persona de exquisito gusto. Hasta que un mirlo salió volando y abandonó el silencio y la quietud que le correspondían en aquel paisaje idílico. Un viejo había tosido y ése fue el aldabonazo. Un viejecillo sentado en el banco que guardaba al río por el lado que encara al sol poniente, tosió, una vez solamente, pero tosió y el encantamiento se deshizo como si alguien hubiera dado el primer beso de amor. Los novios que siempre necesitan del río para demostrarse su amor, comenzaron a caminar río abajo, al ritmo y velocidad del agua, como queriendo llegar antes que ella al sitio donde sólo vive el agua. El agua y el amor. Fue una tarde como otras tardes otoñales, pero ésta pareció diferente y nadie sabría encontrar una respuesta. ¿Qué fue lo que produjo el encantamiento?<br />
	He pensado mucho en ello porque yo formaba parte de aquella acuarela. Perdón, pero debo toser de nuevo, mis pulmones no dan para más. Sí, he pensado mucho en aquel momento, un instante de eternidad lo llamo yo. Alguien me ha dicho que aquello sucedió un 25 de diciembre, pero yo no me lo quise creer.</p>
<p>Felicidades, amigos del Ágora</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>By: José María Carrascosa</title>
		<link>http://blogs.enplenitud.com/confesionesdeunpsicoterapeuta/2007/12/18/107/#comment-6914</link>
		<author>José María Carrascosa</author>
		<pubDate>Thu, 20 Dec 2007 18:35:28 +0000</pubDate>
		<guid>http://blogs.enplenitud.com/confesionesdeunpsicoterapeuta/2007/12/18/107/#comment-6914</guid>
		<description>Voy a abandonar estos días navideños la manera “filosófica y sesuda” de escribir en el blog. Estos días se merecen otra prosa y otro cantar. Por eso, para rimar con lo que dice el ángel y el viento, en esta noche amanecida, cuando nuestras estrellas titilan con brincos de amor y gozo, felicitémonos todos en esta Navidad. ¡Felices días a todos!

Y es obligado, cuando nuestra alborada comienza a ser azul, escuchar las palmas, las campanas, los pájaros y el cantar del pastorcillo, que narra un acontecimiento, repetido año tras año: el de un Niño, envuelto en pañales, reclinado en un pesebre...  ¡Un Niño que es un “pimpollo”...!
 
Tú y yo, Fernando, conocimos hace tiempo el acontecimiento, de labios, entre otros, de Luís Rosales: 
“VENID  ALBA, VENID; VED EL LUCERO / DE MIEL, CASI MORENA, QUE TRASMANA / UN RUBOR SILENCIOSO DE MILGRANA / EN COPA DE GRANADO PLACENTERO./ LA FRENTE COMO SAL EN EL ESTERO, / LA MANO AMIGA COMO LUZ CERCANA, / Y EL LABIO EN QUE DESPUNTA LA  MAÑANA  / CON SONRISA DE ALMENDRO TEMPRANERO”.

Y hace un par de días, para sintonizar más con estos días de tradición y  júbilo, fui a visitar una exposición de Belenes, que hay en este “paraíso interior” de Linares, donde vivo y soy: recreaciones de musgo y de cartón de pequeñas ciudades palestinas... Un riachuelo, que no puede faltar en Belén que se precie, surcaba, ajeno a cualquier verosímil realidad orográfica, unas montañas hechas de cartón piedra. Un artesano, con cortos movimientos, sincronizados mecánicamente, amasaba su pan de cada día, mientras su horno, perdido en la alta montaña de aquel lejano y misteriosos pueblo palestino, despedía un humo gris por una chimenea encalada de blanco...
 
Los Magos ya bajaban, lentos, a fin de no llegar antes del tiempo marcado por la estrella, con camellos de barro, cargados con sus mil baratijas... Abandonaban el castillo de Herodes...  Los pastorcillos arreaban sus corderos hacia el aprisco, para pasar la noche... Toda la luz de ocasos y de estrellas se derramaba sobre un portal en el que un Niño, entre pañales, era acunado por su madre... Allí, testigo del acontecimiento, José. También, una mula pequeña y un buey negro, estampado con alguna que otra mancha blanca.

“¡VENID, ALBA, VENID; Y EL MUNDO SEA / HENO QUE COBRA RESPLANDOR Y BRÍO / EN SU MIRAR DE ALONDRA TRANSPARENTE, / AURORA DONDE EL CIELO SE RECREA! / ¡AURORA TÚ, QUE FUISTE COMO UN RÍO, / Y DIOS PUSO LA MANO EN LA CORRIENTE!”

Visitando el mismo belén que yo  veía, lo hacía un colegio de niños que gritaban, reían y  cantaban, no muy entonados, por cierto, aquello de: 
“... PERO MIRA CÓMO BEBEN / LOS PECES EN EL RÍO, / PERO MIRA CÓMO BEBEN / POR VER AL DIOS NACIDO... / BEBEN Y BEBEN Y VUELVEN A BEBER / LOS PECES EN EL RÍO / POR VER A DIOS NACER...”

Y seguía Luís Rosales, ¿lo recuerdas., Fernando?:
“DICEN QUE EL NIÑO HA NACIDO, / Y EL CORAZÓN EN LA BRISA / TIENE UNA FIESTA IMPRECISA / DE CAMPANARIO SIN NIDO...; / SIEMPRE HAY UN NIÑO DORMIDO / JUNTO AL SILENCIO...; VIVIR SIN DESPERTARLE NI HERIR / CON LA NIEVE SU GARGANTA...: /CALLAR, ES LA NOCHE SANTA, / NO LA DEBEMOS DORMIR...”

Belenes de juguete en el salón de estar de casas familiares... Todos alrededor, tocando la zambomba, haciendo sonar con alegría las viejas panderetas, usadas ya en años anteriores...  Todos, junto al “portal”, decorado con alegría por grandes y pequeños, celebrando “aquesta” noche santa... 

Aquel Belén antiguo, familiar, y su recuerdo hoy, era la lección plástica, la  catequesis doctrinal, que pretendía acercar al hombre a los misterios santos... 

Góngora, ya en 1621, describía el “misterio” así:
CAÍDO SE LE HA UN CLAVEL  / HOY A LA AURORA DEL SENO: 
¡QUÉ GLORIOSO QUE ESTÁ EL HENO, / PORQUE HA CAÍDO SOBRE ÉL! 
CUANDO EL SILENCIO TENÍA  / TODAS LAS COSAS DEL SUELO, /
Y, CORONADA DEL YELO, / REINABA LA NOCHE FRÍA, /
EN MEDIO LA MONARQUÍA  / DE TINIEBLA TAN CRUEL, 
CAÍDO SE LE HA UN CLAVEL / HOY A LA AURORA DEL SENO: 
¡QUÉ GLORIOSO QUE ESTÁ EL HENO,  / PORQUE HA CAÍDO SOBRE ÉL!</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Voy a abandonar estos días navideños la manera “filosófica y sesuda” de escribir en el blog. Estos días se merecen otra prosa y otro cantar. Por eso, para rimar con lo que dice el ángel y el viento, en esta noche amanecida, cuando nuestras estrellas titilan con brincos de amor y gozo, felicitémonos todos en esta Navidad. ¡Felices días a todos!</p>
<p>Y es obligado, cuando nuestra alborada comienza a ser azul, escuchar las palmas, las campanas, los pájaros y el cantar del pastorcillo, que narra un acontecimiento, repetido año tras año: el de un Niño, envuelto en pañales, reclinado en un pesebre&#8230;  ¡Un Niño que es un “pimpollo”&#8230;!</p>
<p>Tú y yo, Fernando, conocimos hace tiempo el acontecimiento, de labios, entre otros, de Luís Rosales:<br />
“VENID  ALBA, VENID; VED EL LUCERO / DE MIEL, CASI MORENA, QUE TRASMANA / UN RUBOR SILENCIOSO DE MILGRANA / EN COPA DE GRANADO PLACENTERO./ LA FRENTE COMO SAL EN EL ESTERO, / LA MANO AMIGA COMO LUZ CERCANA, / Y EL LABIO EN QUE DESPUNTA LA  MAÑANA  / CON SONRISA DE ALMENDRO TEMPRANERO”.</p>
<p>Y hace un par de días, para sintonizar más con estos días de tradición y  júbilo, fui a visitar una exposición de Belenes, que hay en este “paraíso interior” de Linares, donde vivo y soy: recreaciones de musgo y de cartón de pequeñas ciudades palestinas&#8230; Un riachuelo, que no puede faltar en Belén que se precie, surcaba, ajeno a cualquier verosímil realidad orográfica, unas montañas hechas de cartón piedra. Un artesano, con cortos movimientos, sincronizados mecánicamente, amasaba su pan de cada día, mientras su horno, perdido en la alta montaña de aquel lejano y misteriosos pueblo palestino, despedía un humo gris por una chimenea encalada de blanco&#8230;</p>
<p>Los Magos ya bajaban, lentos, a fin de no llegar antes del tiempo marcado por la estrella, con camellos de barro, cargados con sus mil baratijas&#8230; Abandonaban el castillo de Herodes&#8230;  Los pastorcillos arreaban sus corderos hacia el aprisco, para pasar la noche&#8230; Toda la luz de ocasos y de estrellas se derramaba sobre un portal en el que un Niño, entre pañales, era acunado por su madre&#8230; Allí, testigo del acontecimiento, José. También, una mula pequeña y un buey negro, estampado con alguna que otra mancha blanca.</p>
<p>“¡VENID, ALBA, VENID; Y EL MUNDO SEA / HENO QUE COBRA RESPLANDOR Y BRÍO / EN SU MIRAR DE ALONDRA TRANSPARENTE, / AURORA DONDE EL CIELO SE RECREA! / ¡AURORA TÚ, QUE FUISTE COMO UN RÍO, / Y DIOS PUSO LA MANO EN LA CORRIENTE!”</p>
<p>Visitando el mismo belén que yo  veía, lo hacía un colegio de niños que gritaban, reían y  cantaban, no muy entonados, por cierto, aquello de:<br />
“&#8230; PERO MIRA CÓMO BEBEN / LOS PECES EN EL RÍO, / PERO MIRA CÓMO BEBEN / POR VER AL DIOS NACIDO&#8230; / BEBEN Y BEBEN Y VUELVEN A BEBER / LOS PECES EN EL RÍO / POR VER A DIOS NACER&#8230;”</p>
<p>Y seguía Luís Rosales, ¿lo recuerdas., Fernando?:<br />
“DICEN QUE EL NIÑO HA NACIDO, / Y EL CORAZÓN EN LA BRISA / TIENE UNA FIESTA IMPRECISA / DE CAMPANARIO SIN NIDO&#8230;; / SIEMPRE HAY UN NIÑO DORMIDO / JUNTO AL SILENCIO&#8230;; VIVIR SIN DESPERTARLE NI HERIR / CON LA NIEVE SU GARGANTA&#8230;: /CALLAR, ES LA NOCHE SANTA, / NO LA DEBEMOS DORMIR&#8230;”</p>
<p>Belenes de juguete en el salón de estar de casas familiares&#8230; Todos alrededor, tocando la zambomba, haciendo sonar con alegría las viejas panderetas, usadas ya en años anteriores&#8230;  Todos, junto al “portal”, decorado con alegría por grandes y pequeños, celebrando “aquesta” noche santa&#8230; </p>
<p>Aquel Belén antiguo, familiar, y su recuerdo hoy, era la lección plástica, la  catequesis doctrinal, que pretendía acercar al hombre a los misterios santos&#8230; </p>
<p>Góngora, ya en 1621, describía el “misterio” así:<br />
CAÍDO SE LE HA UN CLAVEL  / HOY A LA AURORA DEL SENO:<br />
¡QUÉ GLORIOSO QUE ESTÁ EL HENO, / PORQUE HA CAÍDO SOBRE ÉL!<br />
CUANDO EL SILENCIO TENÍA  / TODAS LAS COSAS DEL SUELO, /<br />
Y, CORONADA DEL YELO, / REINABA LA NOCHE FRÍA, /<br />
EN MEDIO LA MONARQUÍA  / DE TINIEBLA TAN CRUEL,<br />
CAÍDO SE LE HA UN CLAVEL / HOY A LA AURORA DEL SENO:<br />
¡QUÉ GLORIOSO QUE ESTÁ EL HENO,  / PORQUE HA CAÍDO SOBRE ÉL!</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>By: Antonio Espinosa</title>
		<link>http://blogs.enplenitud.com/confesionesdeunpsicoterapeuta/2007/12/18/107/#comment-6819</link>
		<author>Antonio Espinosa</author>
		<pubDate>Tue, 18 Dec 2007 20:10:56 +0000</pubDate>
		<guid>http://blogs.enplenitud.com/confesionesdeunpsicoterapeuta/2007/12/18/107/#comment-6819</guid>
		<description>Gracias, Fernando, por tus amabilísimas palabras. Es de amigos ser parciales. Gracias por tu parcialidad que quiere decir, gracias por tu amistad.
Hoy he dado un paseo por la bella Granada; no era el mejor día para dar esa caminata por las calles céntricas pero sin detenerme a ver escaparates. Solamente me apetecía caminar y lo he conseguido. Un pensamiento ha acudido a mi mente, cansada de tanto raciocinio y tanta química, la normalidad de la gente que se cruzaba en mi camino. Gente normal, como la vida, como la belleza, como la poesía. Un señor provisto de abrigo, bufanda, guantes y ojos llenos de un frío que para mí no existía, una pareja de novios, mejor una pareja a secas, que conversaban y reían sin decir nada, una señora cargada de bolsas de compras para sus majestades los RRMM, o Papá Noel,  puedan realizar el milagro anual. Desde una céntrica farmacia alguien me ha saludado agitando el brazo y llenando su cara con una amplia sonrisa, (gracias por ese saludo), etc. Entonces recordé una anécdota que me ocurrió a mí como uno de los protagonistas pasivos; os cuento, una chica hippy se encontraba tocando una pandereta y al verme se acercó y me dijo, ¿podría echarme una sonrisa, por favor?, entonces me di cuenta de que la gente es normal, sea cual sea su apriencia, y que yo era el extraño que iba caminando sin que mi cara reflejara esa felicidad a la que todos debemos aspirar. Le "eché" la sonrisa, claro, y me detuve a hablar con ella. Aprendí más de lo que yo podría imaginar. Sí, amigos, la gente es magnífica, lo que no deja de ser algo normal.  Entonces se me ocurrió la feliz idea de, al llegar a casa y ponerme cómodo, escribir un poema. Lo titulé Gente, como no. Y ahora os lo dedico a todos como homenaje sentido y silencioso a esa gente normal que llena el mundo. 

Gente

Camino y tropieza con buenas gentes
que enseñan cómo se vive la vida,
¡qué fácil es que no sea aburrida!,
gozar se debe bebiendo de fuentes

de agua viva, saboreando lo que no sabe,
oliendo el no olor y el no amor amando,
que en el amor de uno todo cabe
mas en el de dos siempre se está caminando

para encontrar lo perdido. Vivir es sencilla cosa,
vive el mar y nadie lo mueve, y el aire quieto
vida da.  Vive todo lo que vivir quiere, y la rosa

y la gaviota, y miro al mar y preguntarle quiero
¿por qué vive el mar y la rosa y yo muero
por vivir y otros se empeñan en verme serio?

Esto no es un poema, es un grito de amistad. Por ello os pido clemencia. 

Gracias de nuevo. Hago lo que puedo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Gracias, Fernando, por tus amabilísimas palabras. Es de amigos ser parciales. Gracias por tu parcialidad que quiere decir, gracias por tu amistad.<br />
Hoy he dado un paseo por la bella Granada; no era el mejor día para dar esa caminata por las calles céntricas pero sin detenerme a ver escaparates. Solamente me apetecía caminar y lo he conseguido. Un pensamiento ha acudido a mi mente, cansada de tanto raciocinio y tanta química, la normalidad de la gente que se cruzaba en mi camino. Gente normal, como la vida, como la belleza, como la poesía. Un señor provisto de abrigo, bufanda, guantes y ojos llenos de un frío que para mí no existía, una pareja de novios, mejor una pareja a secas, que conversaban y reían sin decir nada, una señora cargada de bolsas de compras para sus majestades los RRMM, o Papá Noel,  puedan realizar el milagro anual. Desde una céntrica farmacia alguien me ha saludado agitando el brazo y llenando su cara con una amplia sonrisa, (gracias por ese saludo), etc. Entonces recordé una anécdota que me ocurrió a mí como uno de los protagonistas pasivos; os cuento, una chica hippy se encontraba tocando una pandereta y al verme se acercó y me dijo, ¿podría echarme una sonrisa, por favor?, entonces me di cuenta de que la gente es normal, sea cual sea su apriencia, y que yo era el extraño que iba caminando sin que mi cara reflejara esa felicidad a la que todos debemos aspirar. Le &#8220;eché&#8221; la sonrisa, claro, y me detuve a hablar con ella. Aprendí más de lo que yo podría imaginar. Sí, amigos, la gente es magnífica, lo que no deja de ser algo normal.  Entonces se me ocurrió la feliz idea de, al llegar a casa y ponerme cómodo, escribir un poema. Lo titulé Gente, como no. Y ahora os lo dedico a todos como homenaje sentido y silencioso a esa gente normal que llena el mundo. </p>
<p>Gente</p>
<p>Camino y tropieza con buenas gentes<br />
que enseñan cómo se vive la vida,<br />
¡qué fácil es que no sea aburrida!,<br />
gozar se debe bebiendo de fuentes</p>
<p>de agua viva, saboreando lo que no sabe,<br />
oliendo el no olor y el no amor amando,<br />
que en el amor de uno todo cabe<br />
mas en el de dos siempre se está caminando</p>
<p>para encontrar lo perdido. Vivir es sencilla cosa,<br />
vive el mar y nadie lo mueve, y el aire quieto<br />
vida da.  Vive todo lo que vivir quiere, y la rosa</p>
<p>y la gaviota, y miro al mar y preguntarle quiero<br />
¿por qué vive el mar y la rosa y yo muero<br />
por vivir y otros se empeñan en verme serio?</p>
<p>Esto no es un poema, es un grito de amistad. Por ello os pido clemencia. </p>
<p>Gracias de nuevo. Hago lo que puedo.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
</channel>
</rss>
