Vuelvo con el tema que inició Antonio sobre “la vida” que tan fecundo es, tan esperanzador y, a veces también, tan inquietante…Y os confieso haberme hecho alguna vez la pregunta ansiosa, que tantas otras veces he escuchado de labios (y de corazón) de otras muchas personas: “qué sentido tiene mi vida: cómo gastarla en algo que merezca la pena”.
Y es que, a veces, quisiéramos que el guión de nuestra vida se nos diera ya escrito y trazado de antemano, que sólo tuviéramos que representarlo con el papel designado para cada uno, y adecuarnos a él, sin tener que improvisar permanentemente respuestas, gestos y decisiones. Qué incomprensible, decepcionante, resulta entonces la sentencia poética del bueno de Machado, “Caminante: no hay camino. Se hace camino al andar”.
Porque es que la vida, así, como totalidad, no existe, no es más que una abstracción mental, que sólo se hace real en cada momento vital concreto. Y a cada paso de nuestro reloj interior necesitamos recrear nuestra vida, actualizarla, concretizarla.
La palabra vida no tiene un “sentido unívoco”. Es un significante polisémico, un campo semántico de posibles significados, al que cada persona tiene que darle el suyo propio. Le damos el significado viviéndola a nuestro modo personal y singular… mientras nos dure. O mejor: mientras duremos en ella, porque “la vida” seguirá cuando nosotros ya no estemos. “Y yo me iré, y seguirán los pájaros cantando…”, que poetizó Juan Ramón Jiménez desde su insuperable melancolía.
Pero, por favor, no la miremos como un problema a resolver…, sino como una ilusionante y urgente realidad a experimentar. No le suceda a nuestra vida singular, lo que ya presagió el genial Lennon cuando dijo que “la vida es eso que se nos pasa mientras estamos pensando qué hacer con ella”.
Nos sucede que estamos acostumbrados a representar un papel en la vida según el guión que se nos había diseñado, desde expectativas familiares, costumbres locales o nacionales, exigencias sociales, códigos religiosos o morales…. Por eso nos cuesta trabajo aceptar (y de repente nos angustia y nos desespera) que solamente a cada uno le corresponde crear, recrear y reinventar su propio papel y andar su propio camino.
Os digo (y me lo digo a mí mismo) lo que le escuché a Sandra Bullock en una película: “no seas slogan de nadie: tú eres poesía”. Y añado que preguntarse angustiosamente por el sentido de la vida es, quizás más que una cuestión filosófica, una constatación sintomática de que el flujo dinámico del vivir se nos ha bloqueado, desviado o problematizado. Y que más que “gastarla”, como decimos a veces, sería mejor sembrarla, en cada uno de sus momentos y de sus espacios vitales concretos, con el mismo anhelo y la misma generosidad esperanzada que el poeta Juan Ramón dejó expresado en su poema: “Quise arrancarme el corazón y echarlo, / pleno de su sentir alto y profundo, / al ancho surco del terruño tierno: / A ver si con romperlo y con sembrarlo / la primavera le presenta al mundo / el árbol puro del amor eterno…”

























Octubre 22nd, 2007 at 5:00 am
Hoy es lunes. Hoy es lunes de vida, digo yo que soy un afortunado. Juan Ramón y Machado nos dan dos versiones de la vida, “Y yo me iré, y seguirán los pájaros cantando…”, dice uno de ellos, “Caminante: no hay camino. Se hace camino al andar”, dice el otro de nuestros grandes poetas. Y podría destacar, como lo ha hecho magistralmente Fernando, otros muchos aspectos más de la vida. Todo lo que se diga de la vida tiene sentido, todo es valorable, todo es posible y todo es cierto, porque la vida tiene, desde mi humilde punto de vista, dos dimensiones. La Vida es la de Juan Ramón, Mi Vida es la de Machado. Y uno puede sentirse afortunado cuando ambos conceptos del término Vivir se aproximan…, pero ése no es el caso de muchísimos. Voy a proponer algo que podría ser motivo de discusión, en el sentido de diálogo: 1) No creo en el Destino, perosí conozco muy bien que los pájaros seguirán cantando después de nuestra desaparición, de la muerte de todos y cada uno de nosotros; 2) La Vida de cada uno, Mi Vida, es el fruto de todo lo que me ocurre de forma involuntaria (sale el sol, cambia un gobierno, tengo un problema de salud, voy cada día a mi trabajo, vuelve a cambiar el gobierno y a anochecer, suben la gasolina y las hipotecas, etc.) y de todo lo que voluntariamente yo hago (escribo un poema, decido ante situaciones diversas, tengo uno o más hijos, doy un paseo por la playa, escucho el gorgojeo de los pájaros, camino o me detengo, leo, cultivo la amistad, etc.). A este segundo aspecto es al que yo defino como “Equivocarse”. Mi Destino es el fruto de mis equivocaciones, podría decir. Hasta este momento de mi digresión, las ideas de los dos poetas mencionados resultan compatibles. El problemas, queridos amigos y amigas del blog, se presenta cuando “No tenemos posibilidad de equivocarnos”, cuando la vida de cada uno se transforma en una serie de actos involuntarios. Entonces, poco importa el trinar de los pájaros o el hacer camino.
Y es que la vida, como el dolor, es algo personal e interpretable por uno mismo: Se dice, “Me duele”, que significa “me duele a mí), pero no existe un término equiparable con el término vida.
Yo, hoy lunes, me siento un ser afortunado, porque puedo Equivocarme y dirigir mi destino.
Son reflexiones de lunes por la mañana, a lo mejor un viernes por la tarde podrían haber sido escritas de otra forma. ¿Lo creéis asi? Os ayudo a buscar la solución: he comenzado diciendo que Hoy es Lunes de Vida.
Octubre 22nd, 2007 at 6:56 am
Buenos dias.
Prefiero empezar la semana con un ” tras el domingo”. Lunes es aquello que el despertador nos recuerda tras dos dias sin mirarlo. Esos dias en los que descansamos de nuestro papel para el gran público y adoptamos aquel que pensamos haber elegido con mayor libertad y en el que nos sentimos más yo, aún a riesgo de equivocarnos, como dice Antonio.
Citar a Machado y a Juan Ramon supone decir lo que todos sentimos y pensamos sobre la vida, como hace siglos ya lo hacía Manrique, con menos lirismo pero con la misma autenticidad. Son las verdades del vivir que, asumiendolas o no, nos inspiran, nos mantienen y nos unen en ese concepto de vida común y propio al mismo tiempo.
Río, camino….son sinónimos de nuestra edad, del tiempo que transcurre desde el nacer; de todos los lunes y los domingos y los viernes. Amanecemos cada tramo, cada jornada, sintiendo que avanzamos o estamos de reposo de etapa, según nos vaya, pero conscientes de que no hay otro punto de partida.
Yo también me siento afortunada de mis lunes que inicio pensando en mis viernes y en mis domingos en los que creo sentirme distinta por romper y marcar el tiempo a mi antojo. Y me siento afortunada porque estoy y lo cuento, con rutina, o con enfado, o con cansancio o con alegría.
Feliz lunes a todos.
Octubre 22nd, 2007 at 6:51 pm
Vivir la vida dependerá de la perspectiva que elijas para vivirla.Si te exiges mucho, sufrirás la vida, si no te planteas objetivos no saborarás la vida. Disfrutar la vida cosistirá en armonizar ambas actitudes en un proceso dinámico donde conviven alegría, ilusión frustración, espezanza, lucha, paciencia prudencia, confianza… Del destino, tampoco creo en él pero me hace reflexionar un fragmento de un poema de un poeta musulmán del siglo XI:
” Los hombres son poemas dictados por su destino, entre ellos hay versos libres y versos encadenados”
Felicidades a todos por vuestra riqueza en el vivir la vida.
Octubre 23rd, 2007 at 4:28 am
Muy bonita la aportación que nos regala esta mañana, nada más amanecer, nuestra amiga, profesora de Historia, Charo; impresionante el poema musulmán del siglo XI (en la línea de la frase que yo citaba el lunes: “…Tú eres poesía”).
El bello poema que nos dejó el jueves José Mª, que termina así: “Será un nacer de amor, al despuntar el día, / en la mañana”, me sugirió la idea de que, cada noche, eso que llamamos ‘nuestro Yo’ se disuelve y muere, y cada mañana, ‘al despuntar el día’, lo re-inventamos (el verbo latino ‘invenire’ significa encontrar). Cada mañana nos ‘encontramos’ con la vida bullendo bajo nuestra piel, sin más guión para vivirla y actualizarla que el de una cierta continuidad de costumbres, recuerdos, convicciones y compromisos, y con una conciencia autorreferencial que es, precisamente, eso que llamamos ‘Yo’. Y…¡a empezar de nuevo, a ver qué nos trae el día!. Ese es el sentido del “Carpe diem” de Catulo y de Horacio, “sácale todo su jugo a cada día”, que inspiró la famosa película El club de los poetas muertos.
Octubre 23rd, 2007 at 6:49 am
Cuando esta mañana he leído vuestras entradas al blog -Fernando, Antonio, Faustina, Charitover-, he recordado, en seguida, unos versillos que escribí hace tiempo: “LA VIDA ES COMO EL AGUA: / HECHA PARA BEBER / Y CHASQUEAR LA LENGUA CON SU ROCE. /…PERO TODO EL ESPACIO DE LAS AGUAS / CABE COMO UNA LÁGRIMA EN LAS MANOS”. Así es todo lo nuestro: paladear a fondo cada instante; modelar, con manos de artesano, una historia pequeña; construir, con materiales recogidos de todos los caminos, el débil edificio de lo nuestro. Siempre…, caminando. Abriéndonos camino entre los árboles, mientras los pájaros, seguro, siguen cantando a nuestro alrededor, arriba, en la arboleda. Recorrer las veredas de un camino pequeño, es lo más nuestro.
Ortega, primero, y después Julián Marías, insistieron, al tratar sobre la vida que ésta era la “Realidad Radical” para el hombre. Nuestro único fundamento en el ser. No existe otra realidad más indubitable para nosotros: vivir viviendo. Es la “vida biológica”. Sobre ella está montada nuestra “otra vida”, la que conforma nuestra íntima biografía personal. De manera global, casi exclusivamente, a esta vida biográfica es a la que denominamos “vida”. Constituye, en verdad, nuestra historia intransferible, íntima e inalienable. Es nuestro “acontecer”. Nuestra “trayectoria”.
De este “acontecer” tenemos impresión continuada de duración. Una impresión que, poco a poco, con el paso del tiempo, se va transformando en un “yo” permanente y estable, aunque, en gran medida, imaginado y cada día reconstruido en los recuerdos viejos. Confundimos sucesión de hechos, de acontecimientos, con identidad continua. Los hechos que fueron sucediendo, ya son inexistentes. Se nos fueron en el “ayer” del tiempo. Sólo nos queda de ellos un poso y un regusto. Pero esos posos son nuestro mejor “YO”. Nos dejaron su huella. Robustecieron nuestro ser interior, nuestra vida biológica, dotándonos de una experiencia acumulada que determina nuestro ser de hombres.
Siempre la historia habla del pasado. Nuestra historia, también. Pero nuestro pasado es nuestra “vida” hoy. Es nuestro “amanecer”, como dice Fernando. En él se unen la penumbra de una noche que se nos está yendo, con las luces de un alba amanecida… Nos percibimos siendo… Morimos a la noche y vamos, de nuevo, siendo cada día… A esto, en realidad, llamamos “nuestra vida”.
Octubre 23rd, 2007 at 8:41 am
Veréis, yo me siento plenamente identificado con todo lo que habéis dicho todos, Faustina, Chari (hola Chari), Fernando y José María. La Vida es todo eso, un renacer en cada mañana, un todo continuo formado por versos encadenados. Desde el punto de vista científico, la vida es un milagro cada día, algo que sucede con una sincronización encadenada de hechos (como los versos del poeta musulmán del siglo XI), en fin, todo lo que no es muerte es Vida.
Pero yo llevo tiempo dándole vueltas a un pensamiento que os transmito, el de la dimensión cíclica de la vida (que no tiene por qué ser interpretada en sentido negativo). Me explico mejor con estos versillos que algún día, viviendo, llegarán a ser un poema
Hago vida
pensando sueños antes vividos,
como nuevas ilusiones redondas
que se amontonan
sobre más delirios circulares.
Y no digo más porque ahora es vuestro turno, amigos y amigas
Octubre 23rd, 2007 at 12:06 pm
El poema de Antonio, con sus ‘ilusiones redondas’ es también como un haiku japonés (me ha encantado lo de las ‘ilusiones redondas’ y los ‘delirios circulares’) El comentario de José Mª es poesía y filosofía al mismo tiempo. No en vano afirmó Heidegger que el filósofo y el poeta habitan montañas cercanas…
Octubre 25th, 2007 at 3:48 am
Nuestra amiga Isabel Agüera, participante también de los encuentros en esta plaza, me ha mandado el prospecto de una Exposición de “IMÁGENES DOGITALES”, realizada por ella. Una valiosa muestra de talento, creatividad y pedagogía, que se inaugura hoy en el IES ‘Averroes’ de Córdoba. Estamos todos invitados.
Del texto del prospecto he seleccionado un párrafo. Creo que nuestro científico Antonio y nuestra científica Mª José (si todavía se asoma a la plaza), tendrán algo que decirnos…
Esto piensa Isabel: “Citando a Einstein os digo: Siempre, y hoy más que nunca, la imaginación es más importante que el conocimiento. Hoy nos encontramos en la era de la información: somos la generación del conocimiento. Sólo se valora en las personas estudios realizados, conocimientos adquiridos… Pero la mejor solución de todos los problemas suele ser la imaginativa, porque el que imagina es capaz de crear cosas nuevas que cambien el mundo. El que conoce, no. El que conoce sólo puede analizar lo que le rodea. Puede que comprenda e incluso sepa de dónde viene y hacia dónde van las cosas, pero nunca será capaz de cambiar su rumbo, de crear otro”…
Octubre 25th, 2007 at 4:59 am
Coincido plenamente con Isabel. Con Einstein es facilísimo estar de acuerdo en cualquier tema, aunque no sea sencillo entender sus imaginativas teorías. Ahora, en este momentos, y aceptando la amable invitación de Fernando a que dé mi opinión, me subo al tren de Las Confesiones de un Psicoterapéuta, aunque sea en un vagón de los últimos y de tercera clase, con la intención de hacer alguna pequeña matización. La imaginación nos lleva de la mano a la formulación de un modelo, pero el conocimiento nos permite profundizar en el modelo ya establecido. Y yo me quedo con la primera de las herramientas sin despreciar la segunda. Considero que el mundo se ha hecho demasiado pragmático, a través del uso de la segunda herramienta, y poco romántico, a donde nos llevaría la imaginación. Necesitamos urgentemente manifestar una actitud de rebeldía frente al pragmatismo y, al mismo tiempo, hacer mundo, hacer vida, a través del establecimiento de nuevos modelos imaginados. En mis versos del otro día, en esa especie de kaiku japones, decía “Hago vida/pensando sueños antes vividos…”, una manifestación poética del mundo imaginado. Isabel, coincido contigo en el valor de lo imaginado; el problema es que el pragmatismo avanza siempre como la maquinaria tipo oruga que arrasa los bosques y la selva… con la justificación de que están buscando el remedio natural contra el cáncer. Al final no lo encuentran, pero el bosque ya no existe y, entonces, se hacen visibles otros intereses. Entonces la imaginación ya no sirve.
Un cordialísimo saludo a todos en esta mañana otoñal que invita a imaginar nuevos mundos, nuevos órdenes mundiales.
Octubre 25th, 2007 at 5:01 am
Yo no soy científica pero , con permiso de los tertulianos que sí lo son, quiero hablar de la imaginación. De lo que mueve a creadores y artistas, de lo que nos hace soñar despiertos o nos despierta de la rutina y sus delirios circulares, que describía Antonio.
Y he recordado a Leonardo Da Vinci y a Julio Verne. Luego me he puesto en el personaje de tantas historias noveladas y leidas, me he vestido con la fastuosa creación de una máscara del carnaval veneciano, he diseñado mi casa ideal ( sin los servicios de Norman Foster), y he parado de golpe las guerras.
Después, he vuelto a mis clásicos literarios y me he sentido exóticamente romántica pero no he querido despertar de pronto para no chocar con la realidad, como hacían ellos . he tomado una tacita de conocimiento y me ha espabilado de mi imaginación.
En cualquier caso, despertando súbito o despacio, al os que soñamos e imaginamos, simpre nos quedará Paris con Bogart despidiendonos a pie de escalerilla.
Que tengais un imaginativo dia y lo conozcais.
Octubre 25th, 2007 at 6:26 am
Esta mañana de “imaginaciones”, voy a introducir un concepto nuevo: el de Creación. Como dice Isabel A., se conoce lo que es objetivable, porque nuestra inteligencia trabaja sobre evidencias. Se imagina, lo posible-soñado. El mundo que fabrican los poetas es uno de los mundos posibles, ideados, que resultan de mil combinaciones subjetivas. Pero siempre, construido sobre posibilidades objetivas, libremente asociadas. Posibilidades que, en algún momento, para alguien, fueron cosas tangibles. La subjetividad se encargó de transformarlas… Pero ni el conocimiento ni la imaginación cambian la realidad. Pueden sí, transformar evidencias. Pero, en realidad, esta acción no es creativa: o se conoce lo “existente-objetivo” o se da forma a “realidades posibles existentes”, combinadas de forma aleatoria. Si yo digo que el canto del canario es amarillo, no estoy creando nada. Sólo estoy transfiriendo en mi imaginación y en mi sensibilidad dos realidades, separadamente, evocadoras por sí mismas: el canto y el canario amarillo… Sólo transformo sentimentalmente la realidad, y obtengo, no evidencias, sino conclusiones libremente asociadas. Transformamos la realidad, “imaginándonos” que la “creamos”. Pero ¿podemos los hombres crear algo? No. Decirlo, sin matices, no es adecuado.
En el sentido más genuino y etimológico, crear es “hacer algo de la nada”. Sólo a partir de ella, de esa nada (carencia total de “algo”), es posible fabricar, “creando”. El concepto creacionista no procede del pensamiento lógico griego. Para ellos, “de la nada, nada se hace”. La realidad (la materia) “ni se crea ni se destruye. Sólo se transforma”. Por eso, decir que la imaginación crea, es denominar su acción de forma figurada… Cuando lo hacemos, sabemos lo que queremos decir. Es suficiente. Pero quizás sea bueno saber, también, que nuestras acciones “creativas”, con una radical impropiedad analógica, se asemejan más a la acción divina que a los poderes de los hombres. El creacionismo es un concepto judeo-cristiano: Dios hizo El mundo “de la nada”, a su “imagen y semejanza”. Y sólo a la Infinitud Omnipotente le está permitido “hacer de la nada”.
Octubre 25th, 2007 at 7:32 am
Una sóla precisión al concepto de creación que nos explica Jose Maria:
la primera definición de ese término es “producir algo de la nada”. Pero también: ” realizar algo a partir de las propias capacidades” y ” establecer, hacer aparecer, instituir o introducir por primera vez”.
En estos sentidos, la sinestesia que ha utilizado ( el canto del canario es amarillo) es una creación poética a partir de la capacidad de relacionar cualidades de un objeto. Como igualmente podemos( partiendo de la otra definición)denominar creación al invento del teléfono, la vacuna, la fregona……
Efectivamente transformamos la realidad porque no podemos concebir la nada. Sólo el Creador. Y me pregunto:¿Sería muy osado imaginar que Su Creación transformó algo que sólo existía en Sí Mismo, pero existia ?.
Quizás haya concurrido en un grave error teológico-filosófico que , sin duda, sabrán corregir los expertos, pero es que me acaban de regalar una rosa, aún con gotas de lluvia, y colocada sobre la pantalla del ordenador me ha sugerido una imagen perfecta de lo que venimos hablando esta mañana: información y conocimiento junto a imaginación y creatividad poética. Mi sinestesia es fácil: El aroma rosado de mi pantalla transmite palabras bañadas de otoño.
Octubre 25th, 2007 at 7:52 am
La teoría creacionista, muy bien expuesta por José María, encuentra su réplica en la teoría de la evolución, otra manera más imaginativa de crear que la que se deduce de fabricar de la nada. Sin embargo, en ambos casos existe un hilo conductor, un motivo común: crear o evolucionar siempre debe responder a un modelo. Creo esto o evoluciono a esto otro. El modelo físico de la vida humana se hace cada día más necesario. Y creo que por ahora está ausente. A veces porque nos dejamos llevar demasiado por la teoría creacionista (el Destino?), a veces porque no somos capaces de imaginar nuestro mundo, nuestra vida.
Octubre 25th, 2007 at 4:19 pm
Sin pretenderlo, acepto el rol que nuestra “sociedad del blog” me ha asignado: el de filósofo. Como tal actúo. Y, según ese rol, quiero ahora analizar, simplemente, el alcance filosófico del uso que damos al término “creación”. Es de lo que hablaba esta mañana. Porque lo usamos, creo, con cierta equivocidad. Mi ánimo es clarificador. No polemista. Lo que pretendo hacer es, si me es posible, ensayar una “atrevida” clarificación lingüística, para discurrir y “repensar”, un poco más, con vosotros estos temas. (Siempre, por supuesto, aceptando las necesarias e inevitables críticas que me harán los filólogos de nuestro ágora…).
Lleva razón Faustina: la sinestesia que he utilizado en mi última entrada (el canto del canario es amarillo) es una “creación”, fruto de la imaginación y sentimiento poéticos. Se relacionan -lo dice muy bien ella-, las cualidades reales de un objeto. Igualmente, añade, podemos denominar creación al invento del teléfono, la vacuna, la fregona… Y es cierto. La palabra es un signo arbitrario y es el uso, la costumbre, la voluntad del hablante la que la carga de sentido. Tanto la semántica como la semiótica designan realidades convencionalmente aceptadas por los hablantes. Son, simplemente, signos arbitrarios. Las dos definiciones que nos da Faustina, son acepciones que hoy damos, consagradas por el uso, al término creación. Aquel “hacer algo de la nada”, más antiguo, consagrado por concretas religiones o filosofías, sigue aplicándose también. Es bueno clarificar su uso, si hay algo que clarificar.
El filósofo, hoy, si quiere depurar el sentido del lenguaje, para captar “la cosa”, debe acercarse más a la filología. El filósofo, lo dice Platón, es amigo de “razonar y argumentar”, pero necesita también ser “amigo de las palabras”. El verbo, la palabra, en sus orígenes etimológicos, es el cauce dentro del cual, con una relativa libertad, discurre el sentido de la significación lingüística. Yo mismo, para acercarme un poco más a este asunto, utilicé, hace tiempo, una palabra, a la manera de antiguo “neologismo”: el filósofo es un “arjólogo”. (Un buscador de la palabra en su origen). El filósofo debe buscar la esencia de la “cosa”, a partir de sus etimologías lingüísticas.
Heidegger, Zubiri, y también Ortega para quien el hombre es un “animal etimológico”, utilizaron las etimologías en su filosofar. Este análisis les devolvía a la fuerza elemental de la palabra con la que originariamente se designaba la realidad. Para ellos, volver al uso originario de la palabra no sólo depuraba el concepto, sino, lo que es más importante, clarificaba también la realidad designada. Apliquemos este tipo de análisis al concepto de “creación”.
El acto creador exige que lo producido no preexista en la realidad creadora, que el efecto no esté incluido en la causa, que el orden o el cosmos no provengan de un anterior caos y, finalmente, que la realidad se produzca a partir de la nada. Normalmente, cuando decimos que el hombre crea, lo hacemos de forma figurada. Un proceso, estrictamente hablando, que no parta de la nada es, “emanación” (salir de) o “educción” (brotar de: “ser parcialmente lo que otro es plenamente”). No es posible denominarlo “creación”. El creacionismo judeo-cristiano, para aceptar en su pureza el término, necesitaría ser, cosmogónicamente, dualista. Y esto plantearía serios problemas a determinadas concepciones religiosas. Ningún “monismo panteísta” es creacionista. El “Demiurgo” de Platón es un claro ejemplo de emanacionismo no creacionista.
El hombre, así, nunca crea…, si no es en sentido figurado. Siempre transforma la realidad, partiendo de sujetos presupuestos. Nosotros, sin embargo, siguiendo el uso, la costumbre, las raíces poéticas…sigamos creando… o creyendo que lo hacemos… Es hermoso. “Información y conocimiento junto a imaginación y creatividad poética”…, nos decía Faustina. Bonita sinestesia creativa la que nos propone: El aroma rosado de su pantalla del televisor, por la rosa que había junto a él, le transmitía palabras bañadas de otoño…
Octubre 25th, 2007 at 4:58 pm
Empiezo a perderme. Propongo una especie de juego atrevido: ser lo que no somos realmente, es decir, desempeñar el rol para el que no estamos preparados. De esta forma, creo, yo, al menos, me perderé menos. No se puede llevar el sentido de una palabra hasta el absurdo…, porque la palabra puede expresar todo aquello que aceptemos que expresa. Pero aquí no debe ser así. Todo surge cuando se cita la imaginación como otra forma de conocimiento. Querido José María, no podemos que el teléfono fue creado; nuestra lengua es tan hermosa, amplia, generosa y práctica que tienes palabras para todo. El teléfono y otras tecnologías fueron inventadas unas, descubiertas otras, investigadas las demás.
Voy a seguir insistiendo en un tema pragmático, sin dejar de admirar la sinestesia del canto del canario. Debe existir un objetivo, un modelo, un retrato previo en el creador. Quien crea de la nada, si ello fuese posible, crea algo, siguiendo el modelo que tiene. La evolución, la investigación, el descubrimiento, etc., no necesita necesariamente del modelo previo. El problema que a mí se me presenta es asumir qué es vida, lo que se crea o lo que evoluciona, se descubre, etc. (¿Ves José María?, ahora estoy haciendo yo el papel de filósofo, un filósofo sin credibilidad).
¿Quién me ayuda a profundizar en este motivo de estudio? ¿Debo admitir que la vida me viene regalada desde fuera, desde la nada? ¿Debo asumir que la vida es un proceso complejo evolutivo, que cada día entiendo mejor a través del pensamiento filosófico, la investigación científica, la imaginación y el descubrimiento?
Ahí dejo la cuestión. Las palabras son herramientas preciosas, pero la vida es otra cosa.