Pensando cuál podría ser mi “gotita de agua”, la que yo pudiera depositar, como el pajarito del cuento, sobre “la quema” de este bosque cósmico…, o intentando “abrir una puerta en el bosque” del poema de Antonio, he estado conjugando dos conceptos, reflexionando más bien sobre dos valores o dos actitudes fundamentales, como ensayando también delinear e integrar la “síntesis” de progreso, de la que nos hablaba José Mª.  Estas actitudes, o valores sintéticos, son el “Individualismo” y la “Solidaridad”, que configurarían juntos el nuevo talante (el que yo mismo quisiera adoptar)  de “Individualismo  Solidario”.          

 

                   Os confieso que la palabra Individualismo, si se entiende como responsabilidad frente a uno mismo para la realización más completa de las propias potencialidades, con capacidad de autodesenvolvimiento y autosuficiencia en la vida, en autonomía y libertad, no puedo considerarla  rechazable desde ningún punto de vista, ni psicológico, ni filosófico, ni  ético, ni moral, ni psicosocial. Lo rechazable es siempre la insolidaridad. El individualismo ha sido rechazado y denostado en épocas anteriores por insolidario, porque se había vivido, educado y practicado desde el egocentrismo y la insolidaridad militantes. Y, por eso, se acabó  tirando el agua sucia de la palangana con el niño dentro”,  como dice el refrán. Y todavía se sigue tirando muchas veces, en nuestra reflexión ética, el agua sucia de la insolidaridad junto con el valor del individualismo o cultivo responsable de las potencialidades personales, que tan necesario es, tan  imprescindible, para el propio desarrollo y afirmación eficaz en la en este “pícaro mundo”  (que decían los antiguos)…

                         La Individualidad, como autonomía, como la capacidad de responder por uno mismo, de emitir las propias respuestas a los estímulos del medio, a los incesantes requerimientos que la vida nos hace en su permanente evolución, así como la libertad para emitir las respuestas que corresponden a las propias convicciones y a los propios valores, nivelándose en armonía y respeto con los valores y las convicciones de los demás.                

                          Es por lo que yo proclamo este concepto renovado, nuevo diseño del prototipo educativo de la persona, del hombre nuevo, y la mujer nueva, válidos –eso creo yo- en esta nueva etapa  histórico-cultural que nos toca vivir…y construir. Lo repito: El concepto de Individualismo Solidario.              

                         Dicen que un sabio, en su vejez, hizo esta confesión: “Cuando yo era joven, quería transformar el mundo. Cuando llegué a adulto pensé con más realismo  en reducir mi ayuda a los que estaban más cerca de mí. Ahora que soy mayor pienso en responsabilizarme de mí mismo, ayudarme y superarme a mí mismo… Y así le haré el mayor bien a todos los demás”. Estaba pensando el sabio en términos de Individualismo Solidario, y añadió que no quería que le pasara como a aquel que, mirando desde la valla de su huerto, se lamentaba del poco fruto que recogían, de los suyos, sus vecinos, y pensando cómo iba a ayudarles, no se daba cuenta de que la hierba y la maleza  estaba arrasando y destruyendo los frutos de su propio huerto, con los que hubiera podido alimentarse él, además de intercambiar y participar con los demás. Es esto lo que representa y realiza ese modelo nuevo de individualismo que podría configurar educativamente a la persona, y plasmar su perfil renovado.  

                           En él quedan unidos, atados, amarrados, interpenetrados y copulados, los dos valores fundamentales para el desarrollo de la vida humana en la posteridad: la Solidaridad y la Individualidad.

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5 Responses to “”

  1. Antonio Espinosa Says:

    Interesantísima la disgresión sobre el Individualismo Solidario. Creo que vamos progresando en nuestro acercamiento a la necesidad de un Nuevo Orden Mundial. Quede constancia que yo sería un seguidor del Individualismo Solidario. No obstante, y como reacción no reflexiva, casi intuitiva a tus palabras, Fernando, estamos admitiendo la necesidad de la existencia del Individuo. Un gran avance en los tiempos en los que nos encontramos agrupados en credos contrapuestos, sectas enfrentadas, ideologías inmiscibles, economías injustas. Escuchar hablar de un Individualismo Solidario resulta cuando menos confortable. ¡Qué pena es que no seamos tan pensadores como el sabio en sus diferentes etapas de la vida. Si recordáis La Caverna, de Saramago, encontraréis el fiel retrato de lo que es la Sociedad, como elemento contrapuesto al Individuo. Reconozco que los dos mundos que allí se reflejan, incluyendo en uno de ellos el perro, a quien Saramago individualiza, me interesaron desde la primera página. Uno, el del Individuo Solidario, el otro, La Caverna, el del Orden Establecido.
    Ahora Fernando me la ha vuelto a traer a mi presencia. Fernando Pessoa reclamaba el derecho a vivir en la incosciencia del vivir. Pero el Orden Establecido es otra cosa.

  2. José María Carrascosa Says:

    Fernando, y también Antonio, han sabido expresar, con gran exactitud, la constante y problemática pendulación que acontece, inevitablemente, en la vida social del hombre. La “Individualidad Solidaria” es la síntesis que se realiza entre dos principios que surgen “naturalmente” del hombre y que determinan su ser individual y comunitario: el principio de la Propiedad Privada Individual (“Todo hombre tiene derecho a tener sus propios bienes”), y el Principio de la Propiedad Comunitaria (“Todas las cosas del mundo son para todos los hombres”), al que aludía en mi última entrada.

    Esta “individualidad solidaria” me ha recordado una situación, antigua ya en mi vida, pero que siempre ha pervivido, en mi recuerdo, de una manera muy gratificante: volaba yo aquella noche (1971) a Buenos Aires. Esperaba la salida de mi vuelo en la Terminal de Barajas. Antes de subir a mi avión, en uno de aquellos largos pasillos del aeropuerto, encontré a un antiguo profesor mío, compañero y, también, amigo: el Profesor José María Díez Alegría. Fue mi profesor de Ética, en 1957, en la Facultad de Alcalá de Henares. En sus clases y en las agradables polémicas que manteníamos, él como profesor y yo como alumno, oponía su “Fenomenología” muy Husserliana entonces, a mi larga y honda posición escolástica. Aquella noche, en Barajas, nos dimos un fuerte abrazo de reencuentro y despedida, mientras me decía: “La fenomenología se abraza y hace las paces con la escolástica…”

    No he vuelto a ver al Profesor Díez Alegría. Pero su recuerdo ha estado siempre vivo en mí. Y, ahora, os cuento esta anécdota porque cuando él nos explicaba, en clase, los alcances y límites de la Propiedad Privada, afirmaba que la única forma de que la propiedad privada se moviera en parámetros justos para el ser social del hombre, era si se realizaba de manera “comunitaria”, “solidaria” y “laboral”. (Individualidad Solidaria). El Profesor Díez Alegría se me ha perdido en el tiempo y en la distancia, pero su enseñanza ha perdurado en mí… Fue un gran Profesor. De los que dejan huella.

    Hoy, sin embargo, no quiero ahondar en estos asuntos. Fernando y Antonio lo han hecho magistralmente. Seguiré hablando de estos temas en otro momento.

    Como está empezando el otoño y en el cielo de este “paraíso interior”, en que vivo, ya pintan los colores grises, he escrito unos versos. Es “Otoño”. Aquí los tenéis:

    Cuando ya el frío opaca los cristales,
    La visión de lo lejos queda reducida a sombras aparentes:
    Todo es penumbra y bruma.
    Sólo pisadas tenues que marcan viejos tiempos…

    El sendero se pierde entre los largos árboles…

    Ya es otoño en el alma,
    Aunque a veces, aún, la luz es verde-primavera.

    Tras los cristales grises,
    Sólo la nieve blanca empieza a ser presencia
    Y silenciosa espera.

    Y mientras va nevando,
    Es lógico mecerse, blandamente,
    Entre los copos blancos.

    Mientras, un caminante, como siempre sin nombre,
    Va dejando su huella sobre esta nieve blanca
    De este nuevo, y apenas comenzado,
    Prematuro otoño.

  3. Fernando Pinzon Says:

    Yo también quiero volar con vuestros vuelos líricos, amigos Antonio y José Mª. Me he asomado al parque de la Avenida de Vallellano, que se extiende bajo mis ventanas y cuyos árboles las alcanzan, y he escrito este “haiku”, al estilo japonés:

    “Tiemblan -¿dentro de mí?- los árboles,
    y las plantas se agachan y se encogen,
    mientras cierran las flores, tiritando,
    sus pistilos…
    Como si también tuvieran frío”.

  4. Antonio Espinosa Says:

    Sigo pensando que sois extraordinarios y que me resulta difícil encontrar un hueco en este hermoso diálogo. Conocía las excelencias líricas de José María; ahora he descubierto las de Fernando. Me reitero en mi juicio sobre los dos: cultos, profundos, leídos, discurrentes. Yo sigo el movimiento que mi péndulo me dicta. Gracias por ese kaiku. Y gracias por ese bello recuerdo al maestro. Me ha gustado. En otro momento podremos hablar de “El Maestro y su Escuela” científica, de pensamiento, lírica, crítica, etc. Aquí también se ha instalado el otoño. Espero impaciente el cambio de clorofila a xantofila en los árboles. Nada me relaja más que esta avalancha de colores. Es el momento de Contemplar La Vida.

  5. Antonio Espinosa Says:

    Hola a todos. Esta noche he asistido a la presentación de un nuevo libro poético, “Contemplando la Vida. En Visión singular la imagen fotográfica y la palabra”. Sí, esta noche hemos Contemplado la Vida. La idea nació a partir de un concurso fotográfico, después se pensó, con acierto, enviar fotografías del concurso a diferentes poetas consagrados y a otros, como yo, entusiastas del verso. Ha quedado un libro bellísimo. Si me hago con algún ejemplar más os lo haré llegar. Os envío un fragmento de un poema de Ramón Repiso, titulado La Canción de Paula. La foto era un río sin retorno (¿recordáis aquella película de Marilyn Monroe?). El poeta ve en él a su hija Paula, hiperactiva. Dice
    Paula tiene los ojos navegables
    y un sueño de agua clara,
    su canción es piscina por la tarde
    y galope de luz por la mañana.

    Cuánto camino
    que recorrer descalzo
    hasta llegar a niño.

    Me ha encantado. Me reafirmo, hoy, hace un rato he tenido el privilegio de Contemplar la Vida.

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