El viaje de Antonio a Berlín le sido (como suelen serlo estos viajes de personas cultas) enriquecedor y fecundo. Le ha deslumbrado los ojos y afilado el pensamiento. Yo no tengo consciencia de debate, que entraña etimologías belicistas, sino de complementación de ideas y conjunción empática de perspectivas, como en el cuento de los elefantes… Y así acojo la  sugerente reflexión que nos aporta Antonio, tras su viaje.   

 

                    Su interrogante sobre la Globalización, me ha hecho pensar en el concepto del sociólogo Durkehim, que murió de dolor por la muerte de su hijo en la guerra mundial. Él ya hablaba, desde el pasado siglo, de Solidaridad Orgánica  o Cósmica, que viene a coincidir con lo que, en “Psicoanálisis de la sociedad contemporánea”, sugería Erich Fromm como única solución para la pervivencia de la humanidad, acuñando el concepto de Fraternidad Universal.  Y aportaba un texto de la Biblia de especial significación en estos tiempos amenazados de racismo y xenofobia: “Conoce (el verbo conocer en la Biblia tiene el significado de penetrar, compenetrarse, “Abraham conoció a Sara y tuvo de ella un hijo”. Conocer es fundirse con lo conocido) el alma del extranjero, porque tu fuiste también extraño (extranjero) en la tierra de Egipto”.   

        El  extranjero es el extraño, el que está fuera de ti: el que no pertenece a tu familia, a tu grupo, a tu nación, a tu raza, a tu educación, a tu ideología…Aquel para el que no tienes ningún motivo sensible de amor, sino simplemente el de que forma parte, igual que tú, de un mismo “nosotros” universal, que de alguna manera eres tú, es parte de ti, con la misma dignidad y derechos existenciales que los que fundamentan tu dignidad y tus derechos. Pienso que podría servir de perspectiva psicológica y antropológica para entender en autenticidad el concepto de  Globalización.              

                    Para Erich Fromm cualquier persona puede ser decepcionante o admirable, dependiendo del posicionamiento ético en el que te coloques. Si te colocas en una perspectiva narcisista, “el otro”, la “otra persona”, podrá ser decepcionante y despreciable. Pero si te colocas en una postura ética y solidaria siempre, y a pesar de todo, será admirable. Recordaré a Albert Camús en el último párrafo de su novela “La peste”: “El Dr. Rieux había llegado a la conclusión de que en cualquier persona hay siempre más cosas dignas de admiración que de desprecio”. Y también recordaré a Sófocles en Antígona: “Entre todas las maravillas, el hombre (la persona) es la maravilla mayor”. (No mi hijo, ni mi cónyuge, ni mi madre o padre, o mi profesor: la persona en sí)           

                    Ya en marzo de 1938, Miguel Hernández expresaba esta misma idea de integración cósmica y globalizadora, de solidaridad y fraternidad universal, con unos estremecedores versos escritos desde la cárcel a su mujer que esperaba al hijo de ambos, “Hijo de la luz y de la sombra”, se titula el poema:                  

                             No te quiero a ti sola: / Te quiero en tu ascendencia  /    y en lo que de tu vientre descenderá mañana.  / Porque la especie humana me han dado por    herencia,   /  la familia del hijo será la especie humana. /  Con nuestro amor a cuestas, dormidos y despiertos, /    seguiremos besándonos en el hijo profundo. / Besándonos tú y yo, se besan nuestros muertos,  /  se besan los primeros pobladores del mundo…”           

                        Para mí no hay mejor formulación, ni más conmovedora, del concepto de Solidaridad Cósmica, de Durkehim, de Fraternidad Universal de E. Fromm, o de Globalización

Share and Enjoy:These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • blinkbits
  • BlinkList
  • blogmarks
  • co.mments
  • connotea
  • del.icio.us
  • De.lirio.us
  • digg
  • Fark
  • feedmelinks
  • Furl
  • LinkaGoGo
  • Ma.gnolia
  • NewsVine
  • Netvouz
  • RawSugar
  • Reddit
  • scuttle
  • Shadows
  • Simpy
  • Smarking
  • Spurl
  • TailRank
  • Wists
  • YahooMyWeb

5 Responses to “”

  1. Antonio Espinosa Says:

    Lo más interesante que tienen estas hermosas páginas es que te atrapan y te sientes partícipe de la construcción de ese nuevo mundo al que todos aspiramos, llámese Solidaridad Cósmica o Fraternidad Universal. Fromm hablaba del “miedo a la libertad”; creo sinceramente que si Fromm hubiese escrito ahora su libro lo habría titulado de otra forma, porque hemos perdido el miedo a ser libres. O a intentar ser libres. En esto sucede como con La Tierra, que tiende siempre a obtener un equilibrio y jamás lo alcanza…, pero testaruda lo sigue intentando, y así se explican los terremotos y demás desastres. Nosotros, y como parte de lo que se llama Globalización, hemos perdido el miedo a la Libertad. Y seguimos testarudamente corriendo aventuras y jugando hasta con la mismísima muerte.
    Hace más o menos un año estuve en Tenerife dando unas conferencias. Mi viaje coincidió con la llegada de uno de esos cayucos y pude presenciar la llegada de los que han perdido el miedo a la Libertad. Escribí un pequeño poema, o más bien un sentimiento que salió de mí en aquel momento. Os lo transcribo con un un poco de verguenza (es la primera vez que hago público este poemilla)

    Cayucos y pateras

    Hilos de vida por la mar navegan,
    miradas perdidas bajo las estrellas,
    sólo agua, un cielo de esperanza,
    horizonte perdido que no llega.

    Hilos de vida que ojos cierran
    al espanto de la muerte temida.

    ¡Son los nuevos conquistadores de la vida!,
    caminantes en busca de nuevos horizontes,
    esforzados representantes de la esperanza,
    descubridores del faro de la tierra prometida.

    Nada es nuevo, bienvenidos,
    lo nuevo es vivir con ellos.

    Ellos, queridos amigos, han perdido el miedo a la Libertad. ¿Y nosotros?
    Dejo esta interrogante para que sea contestada por quien lo sepa.

    Finalizo esta aportación. Como científico, creo en el Saber Colectivo (una manera de expresar el concepto de Globalización), pero me cuesta muchísimo creer que socialmente existe situaciones comparables.

  2. Violeta Says:

    Antonio me ha hecho recordar mi viaje a Berlín hace dos veranos. Es una ciudad interesante, a la vanguardia del diseño arquitectónico, pero donde todavía se perciben las cicatrices de una historia reciente demasiado trágica.
    Su reflexión sobre el cambio me ha llevado un poco más lejos, hasta las clases de filosofía con un profesor recientemente fallecido, que Fernando conocía bien. Recuerdo como en una ocasión pensábamos sobre qué mueve el mundo, cuál es la espoleta del cambio social del que habla Antonio, ¿quizás las ideas?
    Estudiando Historia aprendes que cada elemento de la realidad social se mueve a un ritmo y quizás sean las mentalidades las que más lentamente lo hacen. Simplificando mucho creo que las guerras mundiales fueron un producto del conflicto entre sociedades industrializadas que competían por los recursos. Éstas procedían de la Revolución Científica y la Ilustración. No creo que nos hayamos desviado mucho de esa herencia; quizás hoy somos más excepticos y ya no aspiramos a una gran teoría que explique todo. Estamos en la era de la microteorías que nos ayudan a seguir tirando. Quizás sí domine una tendencia generalizada hacia el mestizaje, que tal vez tenga que ver con la globalización.
    No creo que los que se arriesgan a alcanzar Europa en cayuco hayan perdido el miedo a la libertad. En la travesía se juegan lo único que les queda, la vida. Si permanecieran en su país sólo les cabría la desesperanza y así no se puede vivir. Sólo les queda resolver la paradoja lanzándose al mar.
    Yo no sé si nosotros hemos perdido el miedo a la libertad. Sí creo que somos terriblemente miedosos.
    No entiendo muy bien la alusión a “situaciones comparables” pero estoy de acuerdo en que hay un saber colectivo. De hecho la Psicología Cognitiva mantiene que la realidad se construye de un modo comunitario, en grupo; así ocurre con la memoria, los recuerdos, las opiniones, las actitudes…
    Un saludo
    Violeta

  3. Antonio Espinosa Says:

    Con situaciones socialmente comparables me refería, Victoria, a que no existe una sociedad del Todo. En otros términos, la sociedad como un Todo no existe. Existen las partes, Lo Uno y sus Partes. Hay un Saber Colectivo. No hay una Sociedad Colectiva, o Fraternidad Universal. Una posible interpretación filosófica (perdonad mi atrevimiento al hablar de temas que no entiendo) podría ser el siguiente: la suma de las partes es igual al todo si cada parte es independiente de las demás. Y, tristemente, esto es lo que sucede en la humanidad. En consecuencia, no es posible la Globalización. Si vistéis la película “Los dioses deben estar locos”, entenderéis el fenómeno de la Globalización: el hombre negro, que vivía en su tribu y era feliz, que un día recibió un botellazo de coca-cola. Entendió que eso era malo para él y recorrió el mundo entero para deshacerse del casco. Las partes -las diferentes sociedades- se ignoran entre sí. Dejo abierta la puerta al debate sobre si realmente se ignoran o no las diferentes culturas.
    Un abrazo

  4. José María Carrascosa Says:

    He leído despacio, atentamente, las entradas al blog de Fernando, Antonio Espinosa y Violeta. Cada una nos da una particular visión del cambio social, de la sociedad. En todas las opiniones aflora un trasfondo común: la búsqueda de los valores que permitan el desarrollo de la pervivencia, en común, de la humanidad. “Socialismos Utópicos”, “Solidaridad Orgánica”, “Fraternidad Universal”, “Globalización”… Posiciones con un denominador común: la búsqueda y el logro de ese “nosotros universal”, del que habla Fernando. El movimiento, históricamente, más cercano a nosotros y, probablemente menos romántico, es “La Globalización”. Apuntemos algo sobre ella.

    En 1989 Francis Fukuyama, economista y político estadounidense, había dicho sobre la historia y sus cambios de rumbo: «lo que podríamos estar viendo (es)…el fin de la historia como tal: esto es, el punto final de la evolución histórica de la humanidad y la universalización de la democracia liberal occidental como la forma final de gobierno humano».

    Pareciera que esta afirmación de Fukuyama sobre la vida social y sus cambios, podría aplicarse hoy a la globalización. El futuro de la humanidad consiste, para los defensores de este mundo global, en la integración definitiva de las economías nacionales en un único mercado capitalista. La integración social se reduce así a la expansión de un dominante y exclusivo capitalismo industrial y a un nuevo orden, fundamentado en el conocimiento y en la información. Aparentemente, tras esta definitiva “postmodernidad”, el cambio histórico social no tendría ya alternativas de futuro. Las partes habrían sido devoradas por un nuevo “Cronos”, evitando así ser, él mismo, destronado por los hijos de “Rea”.

    El capitalismo y la democracia liberal se convierten así en parámetros obligados de cualquier sociedad del mañana. Abundan los “neo-con”. Los debates tradicionales, débiles y empedrados de prejuicios políticos, entre los partidarios del capitalismo de libre mercado y el socialismo, han llegado, incluso, a convertirse, para muchos, en discusiones tradicionales de escuelas inoperantes. Todo se reduce a un proceso, fundamentalmente económico, que consiste en la creciente integración de las diferentes economías nacionales “dentro” y “con” las reglas de un único mercado capitalista mundial.

    Y es aquí donde surge el problema: la globalización, que es el producto de una economía de fuerte raigambre capitalista, comporta como algo inevitable dentro de su sistema, situaciones de injusticia social que hay que superar. Se han de dar pasos hacia nuevos sistemas sociales en los que la solidaridad y la comunitariedad imperen entre todos los hombres. Sólo así lograremos una vida común que dignifique a la humanidad. No sólo tendremos calidad de “partes” sino, sobre todo, sentido de pertenencia igual a “lo total”.

    Ahora, la pregunta: ¿Van hacia la libertad los cayucos que navegan hacia las anheladas nuevas tierras de promisión? ¿Qué libertad común ofrece nuestro “Todo” a unas “partes”, que ya previamente han sido devoradas por un nuevo “Cronos”? ¿Dónde queda la pretendida “Fraternidad Universal”? ¿Es posible, o son sólo deseos de buena voluntad?

    Es muy probable que mi visión de la globalidad sea históricamente simple e inexacta. No soy experto en el tema. Sin embargo, la observación de los fenómenos sociales que nos rodean, me obliga a llegar a conclusiones de este tipo. Esta es mi visión, hoy. Debatamos sobre ella.

  5. Antonio Espinosa Says:

    Lo que voy a decir no lo he pasado por la criba de mi propia crítica de mí mismo. Cada día estoy más convencido que no existe nada más que el hoy y el ahora. Partiendo desde este postulado, pienso que hoy y ahora la huída en cayucos es un viaje hacia li libertad. Ese fenómeno no se puede criticar desde el punto de vista histórico. La vida humana debe ser analizada desde el hoy y ahora. Y hoy y ahora, el mundo está dividido en dos grandes bloques: los que comen y los que no lo hace. Es una división norte-sur y no ideológica. Ellos

Leave a Reply