Abundando en esa idea, tan profunda y bellamente concretizada por José Mª, de que dialogar es ir creando “alteridades” vivas, he recordado un pensamiento de Karl Jasper, psiquiatra y filósofo que tanto leímos y estudiamos en aquellos años anteriores al mayo del 68, años quemados y aplastados por los martillazos de las dos guerras, que habían destrozado las esperanzas de colaboración para una eficaz reconstrucción del equilibrio mundial y social. La existencia empezaba a percibirse como un absurdo sin sentido, provocador de La Náusea de Sartre. El anonimato del individuo, perdido, ensimismado y aislado entre la colectividad de las grandes ciudades, reclamaba una ilusión de solidaridad a la que poder asir el potencial del fragoroso Deseo humano.
Dentro de este marco incluyo el pensamiento de Karl Jasper, al que he empezado aludiendo: “No puede existir ninguna persona que lo sea únicamente para sí misma, como pura y simple singularidad. Solamente en el reconocimiento recíproco surgimos los dos como nosotros mismos”.
De este pensamiento elemental se desprende una conclusión: Cuando el individuo constata su radical limitación biológica y existencial, y en consecuencia, la necesidad de una apertura hacia los demás para afirmarse, defenderse y perfeccionarse, es cuando se constituye y se reconoce auténticamente como Persona significativa, portadora de valores y de proyectos creativos (que eso significa ser persona).
Este sencillo esquema gnoseológico es el que fundamenta filosóficamente la emergencia del amor, como Deseo, deseo vital de posesión, de pertenencia y de fecundidad. Amor que forma la pareja, que se extiende en familia, que conglutina a los amigos, que cohesiona a los grupos, que constituye sociedades… las cuales se integran conformando y fundamentando civilizaciones y culturas.
Siempre he pensado que el esfuerzo del individuo humano, en cooperación integradora y solidaria con los demás individuos, por dominar la naturaleza y defenderse de sus amenazantes fuerzas ciegas es lo que ha constituido a través de los siglos, las distintas y sucesivas Civilizaciones. Y que el contenido y los resultados de esos esfuerzos colectivos es lo que denominamos Cultura. Por eso en mis clases universitarias siempre definí la Cultura como "el conjunto de los conocimientos, instrumentos de progreso y sistemas de valores que diferencian a una persona o a grupo de personas frente a otras personas o grupos". Y el valor aglutinante y dinamizante de todos esos valores que propician el desarrollo de las civilizaciones y las culturas es, y lo será siempre, el Amor: el Amor como deseo y como consumación.
Desde el punto de vista psicológico del desarrollo de la Personalidad individual, explicaríamos lo mismo siguiendo el esquema de Fritz Künkel, según se formula en su libro Del Yo al Nosotros. Nos viene a decir que la única posibilidad de supervivencia, afirmación, maduración y progreso de la personalidad individual radica en la integración positiva y progresiva del propio Yo en un Nosotros.
En algunos de mis escritos he propuesto test, que ahora os ofrezco a vosotros, para calibrar en qué punto nos encontramos dentro nuestro proceso personal de autorrealización: En la medida que podamos aplicarnos, para describir nuestros sentimientos o nuestras acciones, los términos verbales que implican el lexema “co”, (cooperación, colaboración, consenso, confianza, comunión, condolencia, compasión, compañía, confraternidad, corresponsabilidad…) estaremos significando y realizando nuestra integración personal en el propio desarrollo existencial solidario, que configura creativamente nuestra personalidad singular y cultural, y que garantiza la permanencia y el progreso de nuestra Civilización.
¿Estaremos, casi sin saberlo, ampliando nuestro yo y creando cultura en estos encuentros que propicia el Nosotros de “nuestro” blog?

























Mayo 23rd, 2007 at 11:33 am
Desde luego que sí, Fernando, ampliamos nuestro propio yo y creamos cultura en nuestro blog.
Concuerdo por teoría y experiencia con todos los beneficios que has señalado tú y ha analizado con su habitual lucidez, concreción, belleza… nuestro amigo José Mª.
Lo que, además, me parece fantástico es el medio. Charlamos aquí por escrito como si fuese lo más natural y es algo cuasi milagroso. Que cada uno en nuestros diversos, alejados, desconocidos hogares nos asomemos al ordenador, tecleemos algo y nos “sintamos” como si estuviésemos en el bar de la esquina con los amigos…es un prodigio de nuestros tiempos, y, también, un mérito nuestro en aprovecharlo. Por otro lado, esa naturalidad me imagino que se debe a la profunda capacidad de adaptación del ser humano y a su no menos profunda necesidad de comunicación.
Sigamos así…y los que “participan en silencio” como Charo, que digan de vez en cuando algo para que sepamos que existen.
Mayo 24th, 2007 at 4:29 am
En relación al “test” que os proponía en mi entrada de ayer de aplicar términos verbales que comiencen con el lexema “co” (que en las palabras derivadas del griego es “sin”) para describir nuestros sentimientos o nuestras acciones como construcción de un “Nosotros”, he estado pensando en cuáles serían los términos que describirían nuestra participación en este blog. Se me ocurren estos: com-partir, co-municar, sim-patizar (del griego “sympatheia”)… ¿Se os ocurren otras como expresivas, creativas y significativas de nuestro “nosotros”?
Mayo 24th, 2007 at 4:38 am
Hoy pensaba escribir, a la luz del escrito de Fernando, sobre un tema que siempre me ha interesado: la cultura. De él he tenido ocasión de hablar multitud de veces. Creo que nuestro Blog es un buen lugar para, ante nuestros amigos, lanzar algunas ideas sobre el tema que aumenten, si es posible, lo dicho por Fernando y que nos permitan polemizar sobre el asunto. Sin embargo, voy a dejarlo para dentro de un par de días. Quiero hoy, por la urgencia del recuerdo y de la amistad, hablaros de algunas andanzas, ya antiguas, que vivimos, en tierras castellanas, Fernando y yo, allá por la primavera del 1957.
Hojeaba, hace unos días, unos papeles de mi biblioteca. Papeles que han ido ocupando diferentes lugares, variados anaqueles con títulos distintos, y que, en verdad, nunca habían merecido una lectura repetida por mi parte. Los miraba con un enorme cariño, por lo que representaban, pero seguían esperando alguna resurrección. Eran unos cuantos folios, grapados, formando un pequeño librito. Hojas escritas con una vieja máquina de escribir de aquellos años del “despegue español”. Era un Blog poético que Fernando, Juan Rodríguez (común y entrañable amigo) y yo, junto a otros amigos de similares inquietudes y perfiles, habíamos preparado con juvenil pujanza e ilusión. Recuerdo las horas que pasábamos charlando sobre nuestro proyecto… Dábamos largos paseos, al atardecer, por el “Campo del Ángel”, en Alcalá de Henares, donde estábamos terminando nuestra licenciatura en Filosofía. Nuestro Blog del año 1957 llevaba un nombre expresivo, fruto de diálogo, y casi de debate: “1ª ANTOLOGIA DE PAPELES SUELTOS”. (Recogía hojas sueltas que habíamos ido escribiendo, plasmando en ellas nuestras inquietudes literarias y vitales). Juan Rodríguez, después gran periodista en Madrid, escribió la presentación del librito y una entradilla en la que reflejaba el ser y el sentir de los participantes. Decía así sobre aquel “blog del 57”:
“En realidad no nos presentamos.
Estábamos aquí hace mucho tiempo. Estábamos en el primer brotar de nuestra poesía y nuestra prosa, desde todo ese tiempo que hace que Dios nos la regaló.
Y luego, cuando se quemaba el último rescoldo del verano en Castilla, allá por septiembre del año pasado, recogimos nuestros “papeles” que andaban por ahí “sueltos” y empezamos a unirlos y a vivir y a andar cada mes con su ayuda, su gota fresca y su cariño. Esto es todo.
Ahora resulta que aquellos “Papeles Sueltos” se nos han reunido aquí por caprichosa voluntad de la primavera. Les pusimos unos dibujos, y aquí están, bastante asustados los pobres porque les vienen demasiados amplios estos folios y esta apariencia de seriedad.
En el fondo, ya sabéis, son unos papeles –unos tristísimos y entusiastas papeles- que nos ayudan con sus renglones, con su frescura y su cariño a decir que sí, que valía la pena tirarse una temporada aquí, en la tierra, con los hombres como hermanos”.
Hasta aquí la presentación que hizo J. R. de nuestros “PAPELES SUELTOS”. La presentación que, a manera de entradilla, hacia nuestro amigo de Fernando y de mí, la trascribo porque es emocionante y rejuvenece ver cómo éramos a nuestros 23 años, cuando todo a nuestro alrededor, entonces sí, sabía a primavera:
“FERNANDO: Si yo supiera pintar en vez de poner aquí estas letras, pondría un burro platerillo y piconero, una niña chica con trenzas y otras dos o tres cosillas más menudas y cariñosas. Pero como no se pintar…
Tendré que decir solamente que Fernando nos va siempre repartiendo un archipiélago de entusiasmo y unas palabras que ya se nos hacen necesarias. Yo (dice J.R.) acompañé a Fernando cuando por vez primera vio a María Victoria (su hermana), monja. Verla a ella –Madre Amargura- tan niña y a él serio, cariñoso y espigado, era ver brotar el poema vivo, recoger recién nacido lo que después nos fue diciendo en versos. ¡Lástima que aquí solo se pueda poner lo poco que cabe de corazón en las líneas de un poema!”.
“JOSÉ MARÍA, es pensador. Más exactamente dialéctico. Es el hombre que mantiene siempre fielmente encendida la lamparilla de una filosofía tradicional y rigurosa. Filósofo de polémicas escolásticas, con el concepto justo, siempre en vanguardia del silogismo.
Pero además, José María es poeta. Poeta por corazonada que se nos adentra en el infinito mundo de los recuerdos infantiles o en el torturado corazón del hombre de nuestros días. Yo no digo más. Ahí tenéis “hombre en grito” (un poemita que adjuntaba en el “blog” de los “papeles sueltos”), con su reconcentrada pasión, o sus volátiles prosas que tan libremente nos traen y nos llevan por los pasillos de la infancia”.
Así éramos Fernando y yo cuando vivíamos nuestra juventud de aquellos 23 años, en el 57. Así nos retrató nuestro común amigo Juan R. Así era nuestro blog del Campo del Ángel cuando estudiábamos Filosofía. Así he querido que nos conozcáis y que veáis cómo es posible guardar y mantener una amistad sincera, útil, madurada a lo largo del tiempo y a pesar de las largas distancias.
Mayo 24th, 2007 at 5:02 am
¡Cuántos recuerdos, José Mª.! Me has llenado el alma de nostalgias y remembranzas, de “saudades” portuguesas… Aquel Campo del Angel bajo la lluvia, o en los densos atardeceres de primavera…Aquel grupito de amigos selectos, que no sabíamos jugar al futbol y nos reuníamos a redactar y comentar nuestros Papeles Sueltos, ya amarillentos como hojas de otoño… Y ahora, cuando reproduces las palabras de nuestro viejo amigo Juan Rodriguez (que llegó a ser Jefe de Redacción de la 2 de TVE), las palabras con que describía al que eras, veo que son las mismas que siguen describiendo “al que eres”, al que sigues siendo cuando te acercas a este espacio para darnos, tan generosamente, tus pensamientos, tus palabras, las claridades de tu alma, los papeles sueltos de tus pasiones…
Mayo 26th, 2007 at 7:26 am
Nadie ha contestado a la pregunta-test que os propuse en el comentario del día 24, sobre las palabras que contienen y expresan la experiencia de “ampliación del Yo” y conformación del “nosotros” y que puedan servir para describir nuestra participación en este blog.
Bueno, pues diré las que a mí se me ocurren: con-currir, con-geniar, com-paginar, co-laborar, con-versar, con-vivir… Son muchas. ¿Será verdad, como piensa Marina, que estamos construyendo un “nosotros” cultural y afectivo, una “alteridad viva”, en ampiación de nuestro pequeño yo solipsista y miope…? En contraste os diré que vengo de cruzarme por la calle con una señora, vecina de mi inmueble desde hace más de 20 años, y al ir a saludarla he comprobado que…¡no me conocía!
Mayo 26th, 2007 at 7:58 am
Cuando hace unos días leía la definición que Fernando daba, en sus clases universitarias, cobre Cultura, recordé conceptos también, ampliamente, trabajados por mí. De antemano os pido perdón por la adustez del tema. El asunto es complejo y laborioso, por lo que exige rigor en el análisis.
El concepto de “cultura” ha perdido, por su equivocidad y por el mal uso que se ha hecho de él, el sentido preciso de lo que expresa. Todos hablan de cultura y, pretendidamente, la mayor parte de las veces, tratan de acercar el sentido del término a sus concretas opiniones o centros de interés. Intentemos analizarlo, ahora, con rigor, en su manifestación evolutiva.
El hombre, progresivamente, ha ido transformando la naturaleza. La ha hecho instrumento útil para su vida. La “cosa natural”, en este proceso de cambio, se ha convertido en “acontecimiento”. El anónimo e indefinido ámbito de la “cosa” pasa a ser una realidad, a través de la cual el hombre se va realizando como tal. Construye, así, su mundo y crea instrumentos de convivencia con los otros. Construye lazos, no materiales sino simbólicos, con los demás hombres. Vive en el “acontecimiento”. Para esta labor de creación, las “cosas” son estériles e infructuosas.
Las cosas al cargarse de “sentido”, al ser “acontecimientos” para el hombre, se convierten en modelos organizados de vida. Sirven para vivir. El “cultivo” de lo natural da, como fruto, la cultura que, progresivamente, irá madurando y creciendo como una “civilización”. La Naturaleza, colonizada y cultivada así, es instrumento de convivencia, cauce de vida, modelo social, norma, costumbre… El hombre debe acomodarse a sus realizaciones si quiere pertenecer a la “civitas”, a la ciudad, producto del “cultivo”.
Estos modelos “cultos”, en la sociedad, son instrumentos útiles y necesarios para organizar la vida en común. Adquieren carácter de “Institución”. Entran a formar parte de la vida social y, progresivamente, se van convirtiendo en “instituciones civilizadas”. Mediante ellas, el hombre da forma a su convivencia, a su dimensión social. La raza, el pueblo, encuentran aquí sus propios moldes de expresión. Con ello, la vida se “humaniza” y estos moldes de vida popular, al ser sancionados como válidos por el pueblo, van transformándose en “su cultura”, alejando de la vida humana cualquier otra forma irracional de coexistencia. La violencia bruta ha cedido paso al mundo del “sentido”. El pueblo, la raza, la comunidad, cobran así formas de totalidad global y coherente.
Pero, como es lógico, en la pugna social dialéctica, a estos modelos culturales, surgidos del pueblo, se les enfrentan otros, pretendidamente únicos: los de la clase dominante. El paso generacional-popular que había refrendado estos cauces como óptimos, encuentra ahora que esta determinada clase dominante (la mayor parte de las veces ajena a los verdaderos intereses del pueblo) intenta afianzar sus propios modelos “civiles” a fin de que toda la sociedad se someta a sus parámetros y “sea lo que debe ser”. La clase dominante, con ello, institucionaliza con carácter indefinido los paradigmas que propugna. Y aparece, con ello, la clase “conservadora”.
Pero dado el carácter dinámico de la historia es inevitable que aparezcan “contra-modelos”, “contra-culturas”, que tratan de desbancar los paradigmas impuestos por esta clase dominante. Cunado las “contra-culturas” tiene una aceptación mayoritaria, se instalan en el seno de la sociedad. Comienza entonces a devaluarse el modelo social imperante, impuesto a la sociedad. La antítesis convierte a la tesis en forma “no exclusiva” de encauzar la convivencia. Así ya puede hablarse de otras culturas: “tradicional” y “moderna”, “rural” y “urbano-industrial”, “proletaria” y “burguesa”, “nacional” y “estatal”…En definitiva, subculturas que asientan y definen su acción frente a la cultura que se había instaurado como dominante.
Estos subgrupos están indicando que la cultura no es un concepto unívoco. Todos ellos se agrupan en un marco amplio de unidad cultural que engloba las múltiples maneras que el hombre tiene de expresarse en sociedad. A pesar de ello, la clase dominante tratará de relegar a la categoría de “subproductos culturales” a todos estos segmentos diferentes. Pretenderá imponer su “cultura culta” como único patrimonio como específicamente humano y elaborará especificaciones normativas de alcance estético, legal, religioso y económico, orientadas a dirigir la actividad de los demás sectores. La cultura “popular”, -base de cualquier cultura- sentirá así cortado su horizonte. Se la relegará a “subcultura” desvalorizada. Los medios sociales, con mentalidad económica y fraudulenta, apoyarán inequívocamente el modelo dominante relegando al pueblo a permanecer siempre en un segundo plano cultural, obligado, si quiere tener algún protagonismo, a seguir las pautas trazadas por los “poderes culturales”.
Mayo 26th, 2007 at 9:49 am
José Mª:
He oído por la radio esta mañana que le han hecho una entrevista al Premio Nóbel Günter Grass, que está en España promocinando su Autobiografía. Al preguntarle sobre su presunta adhesión a la “ideología nazi”, contestó: “Me dejé fascinar y no me hacía preguntas”. Precisamente eso es para mí lo que esencialmente define a la Cultura (en correspondencia a su etimología latina “cultus”, cultivo de la tierra): La Cultura es remover la tierra del espíritu para que no se seque ni se endurezca, sembrar preguntas sobre ese terreno de la mente, y esperar y saborear sus frutos renovados…
Precisamente para Menniger las ideologías son, como tú dices, construcciones interpretativas que buscan (inconscientemente, muchas veces) justificar y estabilizar un determinado orden o sistema socio-cultural, en beneficio de un grupo particular que, de alguna manera, se ha establecido como “clase dominante”.
La ideología es la legitimación de “lo que es”. La utopía actúa para destruir o renovar el orden cultural establecido.
Dice Ricoeur, abundando en el pensamiento de Menniger, que la utopía es el “poder” de la renovación imaginativa. Y observa que, tanto las ideologías como las utopías pueden expresarse o realizarse en tres planos diferentes: cuando la ideología es deformación o cohonesta la corrupción, la utopía es evasión y sublimación; cuando la ideología es la legitimación de la autoridad presente, la utopía es el desafío de esa autoridad; cuando la ideología es identificación paralizante con lo establecido, la utopía es la exploración ilusionada de lo posible…
Mayo 27th, 2007 at 7:05 am
En realidad, no pretendía, en mi escrito sobre la cultura, sentar ninguna tesis. Trataba solo de realizar una exposición analítico-descriptiva del asunto. Más que una posición defensora de alguna determinada opinión, pretendía hacer una especie de análisis evolutivo sobre los avatares del concepto, aceptando, de entrada, el alcance que originariamente tenía el término “ideología” con Destutt de Tracy.
Veo, por tus acotaciones que, quizás, para ti, ideología” tiene estrecha relación con una determinada clase que lo sustenta. En realidad, ese es el sentido (sin que por ello sea el tuyo) combativo que el marxismo mayoritario dio al concepto: conjunto de ideas (erróneas en su mayor parte) que tratan de ocultar el grado de sometimiento a que ha sido reducido el hombre “alienado” por la clase dominante. La cultura dominante impone su modelo filosófico, político, religioso, económico, social, etc. (su supraestructura), que hace imposible que la infraestructura (las condiciones materiales de existencia que surgen de unas correctas relaciones de producción), puedan tener su desarrollo. Se llegó, incluso, a establecer un paralelismo, como hizo el mismo Athusser, entre este mundo ideológico y el mundo de los mitos y de las drogas… Era lógico, entonces, proclamar la muerte de las ideologías, cuando se pensaba que el modelo social, propuesto por la clase dominante, había sido vencido. Lo peyorativo de estas concepciones ha malgastado el correcto uso que podía haberse hecho del término ideología y de lo que ella comportaba.
Es cierto que, en estos supuestos, sólo la utopía, con su dinámica tensional, será la que permita al hombre vivir en la esperanza aunque, quizás, la meta deseada no se alcance nunca. La utopía es la antítesis que, en sí misma, carecerá de sentido si no sirve para la implantación de la síntesis, como propugna el más elemental esquema dialéctico.
Sin embargo, entiendo que aún hoy día la ideología, y la cultura que de ella dimana, como esquema modélico humano, tiene sentido. Su existencia alienta la discusión, la controversia y, en definitiva, hace avanzar el pensamiento práctico humano. Es verdad que su vigencia, como término y como realidad expresiva, se ha devaluado últimamente con la aparición de nuevas corrientes intelectuales que se identifican mejor, ideológicamente, con las situaciones cambiantes del mundo actual: desconstructivismo, postmodernidad, tercera vía, etc. (Incluso estos nuevos movimientos, en el fondo, son también ideológicos en un correcto sentido del término). En consecuencia, yo entiendo que ideología es todo esquema teórico capaz de orientar, conservar, regular y transformar los comportamientos concretos de los hombres en la vida social. Se podría, así, hablar con propiedad de ideología cristiana, ideología conservadora, progresista, etc. Todo lo que, desde su ámbito teórico, tiende a regular la vida de los hombres, habría que englobarlo en el concepto “ideología”. Y, paralelamente, habría que aceptar los diferentes movimientos culturales que se originaran a partir de ellas.
Mayo 27th, 2007 at 1:50 pm
Una persona amiga, asidua lectora del blog, me dice esto por –mail:
“El blog vuela a un nivel intelectual muy alto, toda esa última reflexión sobre la cultura es impresionante.
Estoy aprendiendo mucho, no sólo en cuanto contenido si no también en la exposición de los argumentos. Pero creo que precisamente ese nivel es el que puede estar cohibiendo a muchos que lo leen a hacer sus aportaciones, a
hacerse visibles. No sé que piensas tú sobre esa impresión mia. Además hay a quienes le asusta entrar en polémicas, aunque sean intelectuales.”
A esto último le he respondido que yo nunca pretendo entrar en polémicas, que ni siquiera me gusta esa palabra, derivada del griego “polemos” que significa guerra. Lo que pretendo, y me gusta, es “con-frontar” (que contine el prefijo “con” de “ampliación del Yo” y construcción del “Nosotros”), yuxtaponer las ideas para que se reconozcan, se complementen, se maticen, se enriquezcan y, si es conveniente, se modifiquen o cambien… (que como afirmaban los sabios antiguos, “sapientium est mutare consilia”).
Mayo 27th, 2007 at 3:46 pm
No me sorprende nada eso que cuentas, Fernando, de tu vecina de hace veinte años que no te conoce en la calle. Vecinos de décadas, desconocidos totales. Son las paradojas de esta época que vivimos.
Las estadísticas nos hablan de niveles elevados de soledad percibida y cada vez más gente vive sola; quizás por eso exploramos las nuevas formas de comunicación que nos ofrece la tecnología, porque necesitamos a los demás, para escuchar y ser escuchados, para compartir, y todos esos otros co- que tú has enumerado. Pero parece que cada vez más escogemos el mundo virtual y transitamos por mundos reales anónimos.
Mayo 27th, 2007 at 3:57 pm
Hola:
Os habeis puesto, Fernando y José Mª, muy doctos y profundos, y no es , ni mucho menos, que me parezca mal, sólo que ahora, en este momento (que aquí equivale a estos días), no estoy yo en esa onda. Me gusta mucho que quede escrito, y esa es una diferencia positiva entre el blog y una conversacion, de esa manera se puede volver a esos complejos temas y cotejarlos con lo que se sabe o se piensa al respecto y retomarlos más adelante. Estos días he leído una definición de “cultura” que me ha gustado: “La cultura es la experiencia de la humanidad”. Sin que con eso quiera yo terciar en el tema, del que por otro lado no podemos salir, porque lo que no es pura naturaleza es cultura ¿O no? Siento que somos los fideos de esa sopa.
Bueno, me ha hecho una cierta gracia, Fernando, lo de tu vecina… ya sé que somos cada vez más individualistas, pero Córdoba no es Nueva York, y tu, encima, eres un vecino ilustre. Hace tiempo que no te veo ¿no te habras quitado la barba? Como supongo que no, lo más seguro es que la señora iba sin lentillas .
De los distintos “con” que propones hoy quiero “compartir” un par de cosas buenas que tengo entre manos.
Por un lado estoy leyendo “Hoy, Júpiter” de Luis Landero, uno de mis (muchos) escritores favoritos y al que soy especialmente fiel. Como me gusta mucho se lo recomiendo a todos.
Por otra parte, he vuelto a oir musica brasileña que hacía tiempo que no lo hacía y me he reencontrado con Vinicius de Moraes, poeta y compositor que supongo que alguno de vosotros conocerá, personaje fundamental en el movimiento de la Bossa Nova. Vinicius escribió un montón de bellísimas canciones, profundas y poéticas al mismo tiempo que inseparables de su música y su ritmo. Quien tenga interés puede entrar en www.viniciusdemoraes.com.br Ahí encontrará toda la información sobre él y su obra, además de todos los textos de sus canciones, que resultan muy transparentes para cualquier lector hispanohablante.
Saludos