Dentro de un rato salgo para Torremolinos, con Julia, Julia Victoria, y la abuela, a pasar la Semana Santa en nuestro apartamento de Costa Lago, buscando sol y descanso junto al mar. Asistiremos a algunas de las procesiones de Málaga, en las que Julia Victoria ha salido otros años, cuando era más pequeña, vestida de nazarena. Recuerdo la Semana Santa de aquel año que estuvimos como invitados de la alcaldesa, en sus balcones de la calle Larios (había leído mi libro, “Viajes hacia uno mismo”, y puso mucho interés en conocerme y en invitarnos). Me veo paseando tranquilamente por el paseo marítimo, leyendo en las tumbonas de nuestra terraza, comiendo en los chiringuitos…y, a pesar de lo inseguro e imprevisible del tiempo, espero poder practicar uno de mis deleites favoritos: sentarme a leer en la playa, con los pies descalzos sobre la arena, al sol y a la brisa, en una silla baja, frente al mar. El jueves estaremos de vuelta y nos unciremos, en algunos momentos, al movimiento emocional y profundo que se acompasa al paso de las serias, adustas y festivas procesiones de Córdoba… Hasta pronto, amigo. Espero encontraros aquí a mi vuelta.

























Abril 7th, 2007 at 12:46 pm
Fernando: Cuando veo la ilusión con que preparas tu acercamiento al mar, al sol y a la luz mediterránea de Torremolinos (que yo conozco muy bien), me queda la impresión de que habitas en un Paraíso mental, azul de felicidad y rojo de estímulos vitales. Te felicito, y también a esas dos “Julias”, tu mujer y tu hija, habitantes contigo de tu edén interior…
No sabes quién soy. Mejor.