Ayer nació la primevera, (el mismo día del nacimiento de mi madre, “tierna, blanca y rosa”. Pero el invierno, que se nos había escapado antes de su tiempo, ha saltado por sorpresa sobre nosotros, como animal en acecho, mordiendo en el cuello a la joven primavera, reciennacida, que ha quedado insegura, inestable y fría, aunque espléndidamente iluminada y rosa. Las temperaturas han bajado en todo el país y algunas regiones del norte andan cubiertas de nieve. Pero hasta aquí no nos llega todavía la deseada, siempre esperada, remolona, lluvia. Esta es la sensación que vengo percibiendo estos días, al salir de mañanita con Julia, ella camino de su colegio, y yo a mi cálido despacho. Este ambiente atmosférico me hace recordar, de acuerdo con nuestra amiga Mariana, los versos de Juan Ramón: “No corras, ve despacio / que adonde tienes que llegar / es ati solo.” Maríana nos escribe con simpatía desde Méjico, pero nos sugiere que vayamos despacio, que nos apelmacemos conceptos, ideas y reflexiones, que dejemos tiempo a ir digiriéndos… Así he entendido el breve mensaje de nuestra amiga mejicana, y le doy la razón. Por eso he preferido hoy “hablar del tiempo”…

























Marzo 23rd, 2007 at 5:32 pm
Muchas gracias, me encantó leerte y que tomaras en cuenta mi sentir. Estoy muy emocionada.
Tus palabras de hoy me hicieron reflexionar en que a veces no corresponde nuestra estación biológica con nuestra estación psicológica. De pronto nuestra estación biológica es primavera pero nuestra estación psicológica es de invierno y estamos esperanzados en un verano cálido. Me pregunto ¿en qué estación estás? (sonrisa)
Por lo pronto acá en México, el tiempo parece que tiene las cuatro estaciones, todo es muy cambiante, llueven noticias desagradables, nos queman (nos sorprenden) los acontecimientos de tanta violencia o de las platicas entre políticos, pero a veces estamos de primavera con inauguraciones de nuevos centros educativos u hospitalarios.
Saludos y feliz primavera.