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¿Cuál es la Pronunciación Correcta del Nombre de Dios?

Sábado, Febrero 27th, 2010

“Esta es una historia de los cielos y la tierra en el tiempo en que fueron creados, en el día que Jehová Dios hizo tierra y cielo” (Génesis 2: 4).

Esta es la primera vez que aparece el nombre personal de Dios en la Biblia, la que lo

contiene por un total de más de  ¡ siete mil veces !
El salmista reconoce quién es Jehová cuando, inspiradamente, dice con fervor: “para que la gente sepa que tú, cuyo nombre es Jehová, tú solo eres el altísimo sobre toda la tierra”  (Salmos 83: 18 .- en la versión Torres Amat aparece en Salmos 82: 19).
Veamos también cómo, a través de Isaías, Dios mismo reafirma su nombre personal: “Yo soy Jehová. Ese es mi nombre; y a ningún otro daré yo mi propia gloria, ni mi alabanza a imágenes esculpidas” (Isaías 42: 8).

Críticos y opositores de la Biblia se irritan cuando escuchan pronunciar este nombre divino. Aducen , apoyándose en afirmaciones de eruditos modernos, de que nadie puede saber cómo se pronunciaba originalmente dicho nombre. Se ha ensayado aproximaciones como Yahweh o yahvéh,  (como más cercanas a la pronunciación original hebrea) pero los mismos eruditos reconocen que tal vez se pronunciara de esa forma, o tal vez no.
Esto es absolutamente cierto; sin embargo,… ¿acaso por el hecho de esta realidad, no se debe usar el nombre Jehová? 

Sea como fuere, desde hace siglos, muchas personas vienen utilizando el nombre Jehová o también Jehovah debido a que se ha generalizado y familiarizado. Versiones bíblicas importantes lo usan, como son:  La Versión Torres Amat; Versión Moderna; La Biblia al Día; Traducción de Felipe Scío de San Miguel; Traducción del Nuevo Mundo; La Versión Valera; El Diaglotón Enfático de Benjamín Wilson; El Nuevo Testamento, por Pablo Besson.
Hasta la Enciclopedia Católica, 1913, tomo 8vo., Pag. 329, reconoce lo siguiente:  “Jehovah, el nombre propio de Dios en el Antiguo Testamento; por consiguiente los judíos lo llamaban el nombre por excelencia, el gran nombre, el único nombre”.  

El hecho de que nadie sepa cómo se pronunciaba exactamente el nombre originalmente en hebreo, no representa óbice para escribirlo y pronunciarlo de la manera más conocida como se ha venido dando en el uso de nuestro idioma, y porque realmente contiene las cuatro consonantes  del Tetragrámaton (de izquierda a derecha: Y H W H, sin vocales, como originalmente se escribía en hebreo). Lo importante es que existe la intención de identificar al único Dios verdadero con el vocablo más naturalizado en nuestro idioma.

Igual sucede con el nombre de Jesús. Nadie puede asegurar cómo sonaba  el nombre “Jesús” en el idioma hebreo con el cual se expresaban sus padres , sus amigos y discípulos. Tal vez era  Ye-shu’a, o Yehoshua en hebreo ( I-e-sous’, en griego). No obstante, usamos el nombre Jesús en nuestro idioma, aunque en hebreo no sonara así.
Lo mismo sucede con todos los demás nombres hebreos.

¿Sería honrado y respetuoso suprimir el nombre más grandioso que existe en el universo, sólo porque no sabemos cómo exactamente lo pronunciaban los hebreos?…..¿ O reemplazar el nombre, como hacen otros, por “El Señor”; “Adonai”, “Elohim”? 
Mire lo que dice el profesor alemán Gustav Friedrich Oehler: “Desde este punto en adelante uso la palabra Jehovah, porque la realidad es que este nombre en la actualidad ha llegado a estar más naturalizado en nuestro vocabulario, y no puede ser reemplazado”
(Theologie des Alten Testaments, segunda edición, 1882, Pag. 143).

Para muchos incrédulos Dios no tiene nombre. Si acaso creen en él, lo conciben como una fuerza impersonal y de ninguna manera como persona real a la cual uno deba acercarse y orarle; sin embargo, los cristianos verdaderos tienen el encargo o comisión de predicar la verdad bíblica. En estas verdades está involucrado necesariamente el santo nombre de Dios. Antes de la partida de Jesús a los cielos, luego de su resurrección, dio estas instrucciones de despedida final a sus discípulos: “Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo, enseñándoles a observar todas las cosas que yo les he mandado. Y ¡miren!, estoy con ustedes todos los días hasta la conclusión del sistema de cosas”. 

Entonces, cuando se hacen discípulos o alumnos de gente de todo el mundo, y uno tiene que enseñarles sobre el Dios de la Biblia, ¿ Cómo identificar a este Dios verdadero de los demás dioses falsos?….. Sólo por el nombre que él mismo reveló: Jehová.

A manera de anécdota les cuento que en un programa de televisión, aquí en el Perú, sale una presentadora promoviendo sus productos naturistas. Constantemente trae a colación el supuesto nombre del Creador de la sorprendente naturaleza:  “Taitito”; “Diosito”; “Diosito lindo”; “Tatalindo”; “Papalindo”. Han pasado varios años y nunca ha mencionado el verdadero nombre, el único y gran nombre: Jehová.
Cuando alguien se relaciona con nosotros y nos muestra aprecio, siempre menciona nuestro nombre y eso nos gusta. ¿Por qué no hacer esto con Dios?
Imagínese a alguien, quien dice estar intimamente relacionado con usted, pero que nunca ha escuchado de sus labios la pronunciación de su nombre personal, porque tal vez se le olvidó, o nunca le importó, o porque nunca lo supo. ¿Qué pensaría usted?
A Jehová también le preocupa que alguien no lo invoque por su nombre.

Los siguientes textos nos hacen pensar al respecto: 

“Simeón ha contado cabalmente cómo Dios por primera vez dirigió su atención a las naciones para tomar de entre ellas un pueblo para su nombre” (Hechos 15: 14).

Jesús en oración a su padre: “Yo les he dado (a los creyentes) a conocer tu nombre y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos y yo en unión con ellos”.
(Juan 17: 26)

“Los que estaban en temor de Jehová hablaron unos con otros, cada uno con su compañero, y Jehová siguió prestando atención y escuchando. Y un libro de recuerdo empezó a ser escrito delante de él para los que estaban en temor de Jehová y para los que pensaban en su nombre” (Malaquías 3: 16).

“Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová: (…..) Y ciertamente me engrandeceré y me santificaré y me daré a conocer delante de los ojos de muchas naciones; y tendrán que saber que yo soy Jehová” (Ezequiel 38: 17, 23). 

“¡Den gracias a Jehová! Invoquen su nombre. Den a conocer de entre los pueblos sus tratos. Hagan mención de que su nombre está puesto en alto” (Isaías 12: 4)

“Dios le dijo a Moisés: Esto es lo que habrás de decir a los hijos de Israel: Jehová el Dios de sus antepasados me ha enviado a ustedes. Este es mi nombre hasta tiempo indefinido, y este es el memorial de mí a generación tras generación” (Éxodo 3: 15)

Incluso hasta en obras literarias extrabíblicas este nombre ha sido usado extensamente.
Por ejemplo, el famoso autor Víctor Hugo empleó el nombre Jehová en más de 30 obras de su autoría.
El escritor, político y diplomático Alphonse de Lamartine, compuso poemas que llevaron el título “Jehová”.

Así el nombre “Jehová” está reconocido internacionalmente. Cualquier persona que lo escuche sabe de qué se trata.

Bueno, los dejo con este texto final para la reflexión:  “Los malhechores mismos serán cortados, pero los que esperan en Jehová son los que poseerán la tierra. Pero los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz”  (Salmos 37: 9, 11).