¡CUIDANDO CADA LATIDO!
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“NO ME VA A PASAR A MI” es un pensamiento común que preferimos creer cuando se hace referencia a enfermedades tan serias como el infarto cardíaco. Sin embargo, la posibilidad de ser víctima de un ataque al corazón no es remota si se tiene en cuenta que constituye la segunda causa de muerte luego de las enfermedades infeccionsas. Unas pocas sugerencias pueden hacer mucho para mantenerlo saludable toda la vida.
La prueba de esfuerzo es uno de los exámenes más frecuentes para evaluar el estado del corazón.
Pese a que el infarto cardíaco no es una enfermedad moderna, los factores de riesgo han aumentado en el transcurso del tiempo debido a una vida más cómoda que paradójicamente genera mayor estrés. La posibilidad de ir en auto o tomar un autobús en lugar de caminar varias cuadras al día nos ha vuelto personas mucho mas sedentarias que en el pasado. Pero el corazón no está genéticamente diseñado para formar parte un un estilo de vida pasivo sino todo lo contrario. Requiere de la actividad y el ejercicio constante para menterse saludable. Por otro lado, la vida moderna con su dosis de competencia permanente, genera una sobrecarga de estrés para la que tampoco está preparado el corazón. El estrés produce un exceso de adrenalina que constriñe las arterias, afectando el normal flujo de la sangre a través de ellas. Vivir en constante estrés es una seria amenaza para el corazón.
Cambios en tu estilo de vida podría cambiar tu calidad de vida.- La mayor parte de los factores de riesgo de enfermedad coronaria se relaciona con malos hábitos de vida ( alimenticios, bebidas alcoholicas, tabaco, vida sedentaria etc.) . Para mantener un corazón saludable se sugiere las siguientes medidas:
- Reducción de peso mediante restricción calórica y ejercicio regular.
- Disminución del sodio en la dieta (la sal eleva la presión sanguínea y la hipertensión es un factor de riesgo de enfermedad coronaria).
- No fumar (las sustancias contenidas en el cigarrillo constriñen las arterias y dificultan el paso de la sangre).
- Limitar la ingestión de alcohol. Además de añadir calorías al organismo, el alcohol puede elevar la presión arterial y retener líquidos en el cuerpo. Beber con moderación ( una o dos copitas de vino tinto al día, por ejemplo), es saludable para el corazón, pero el exceso puede ser muy dañino.
- Reducir la ingestión de alimentos ricos en grasas saturadas o colesterol y aumentar el consumo de alimentos con mucha fibra (frutas y verduras). Además, este saludable hábito alimenticio aporta mucho menos calorías al organismo.
- Relizar ejercicios aeróbicos o dinámicos en forma moderada pero contínua ( por lo menos 4 a 5 veces por semana). Se recomienda como mínimo caminatas de 30 a 40 minutos diarios. No se sugieren los deportes extenuantes de sábado y domingo si la persona no hace ejercicios durante el resto de la semana. Para las personas con exceso de estrés se recomienda hacer ejercicios de relajación como el tai chi, el yoga o la meditación.
- Mantener un adecuado consumo de suplementos de calcio, magnesio y vitaminas antioxidantes ( C,E y betacaroteno).
La vida sedentaria y el estrés son sólo dos de los factores de riesgo que pueden conducir a un infarto. Otras condiciones igualmente peligrosas son la hipertensión, el tabaco, la diabetes, el colesterol elevado y la obesidad. Según las estadísticas de todo este conjunto de factores los más difíciles de controlar son la obesidad y el estrés. Pero la asociación en una persona de varios factores de riesgo cardiovascular refuerzan unos a otros su efecto para producir una arterioesclerosis ( estrechamiento de las arterias) y eventos coronarios o cardiovasculares. Una persona que además de tener colesterol elevado, tiene hipertensión, por ejemplo, aumenta notablemente el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.
Estudios relativamente recientes demuestran que la arterioesclerosis nos es necesariamente una enfermedad que afecta unicamente a adultos o personas de la tercera edad. Por increíble que parezca, hay infinidad de casos de niños de sólo cuatro o cinco años que por cuestiones genéticas presentan un grado muy pequeño de arteriesclerosis . Durante la primera Guerra Mundial, al realizar las autopsias del caso, se descubrió por primera vez que soldados de sólo 20 años de edad tenían sus arterias parcialmente obstruídas. Estos descubrimientos llamaron poderosamente la atención de la comunidad médica que determinó que ciertas personas, por cuestiones hereditarias, comienzan un proceso de arterioesclerosis mucho tiempo antes del que se creía. Por eso es importante que los niños con antecedentes familiares de enfermedad coronaria sean sometidos a chequeos médicom pequelos para descartar cualquier problema genético o en todo caso para tomar las medidas pertinentes para evitar problemas serios en el futuro.
La hipertensión es un factor de riesgo cardíaco importante, conocido como el asesino silencioso, porque no manifiesta síntomas. Su tripe paradoja, consiste en que, pese a ser fácil de diagnosticar, con frecuencia permanece no detectada; pese a ser sencilla de controlar, generalemtne permanece no tratada, y pese a la disponibilidad de drogas altamente efectivas, con frecuencia el tratamiento es abandonado por el paciente.