¡ALIMENTACION EN NIÑOS DE 1 A 3 AÑOS!

Agosto 11th, 2008

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Son los mejores años para enseñarles a comer de todo y también los  decisivos para enseñarles hábitos de alimentación saludables.

El niño, a partir del año de edad, debe incorporarse poco a poco a la dieta familiar común, ya que no se le deben hacer preparaciones especiales para ellos. Por lo tanto, la dieta común debe ser variada y completa.

Se debe enseñar al niño a comer de todo, ya que una dieta variada:

• Estimula su apetito
• Cubre sus necesidades nutritivas
• Y forma adecuados hábitos nutricionales para el futuro.

Recomendaciones:

- Cambios en la textura de los alimentos : A partir de los 12 meses, deben incluirse en la dieta del niño alimentos con una textura más gruesa para ir acostumbrándole a comidas troceadas.

- Establecer horarios regulares en las comidas: 3 comidas principales y 2 adicionales a media mañana y media tarde.

- Evitar que el niño pique alimentos no nutritivos a diferentes horas del día.

- Aportar la máxima variedad a la dieta: incluir platos, sabores, texturas y consistencias diferentes, para acostumbrar al paladar del niño a una dieta variada, factor decisivo para lograr el adecuado aporte nutritivo. 

- A la hora de introducir alimentos nuevos, hacerlo progresivamente y al principio de cada comida, que es cuando el niño tiene más apetito. 

- Fomentar el hábito de un desayuno completo: leche +cereal + fruta.

- Ofrecerles al igual que los adultos 02 porciones verduras y ensaladas diariamente.

- Empezar con el segundo que es un plato más consistente y luego darle la sopita si aún tiene apetito. 

- Se le debe acostumbrar a consumir preparaciones con sabores suaves y poco condimentados, para que los niños sean capaces de identificar el sabor real de cada alimento. 

- Moderar el uso de sal en las comidas. 

- Evitar alimentos excesivamente grasos, ya que son poco digestivos.

- No acostumbrar al consumo de alimentos de escaso de valor nutritivo (golosinas, snacks, refrescos…), especialmente entre las principales comidas, ya que sacian pero no cubren las necesidades nutritivas del niño y luego rechaza la comida principal. 

- No abusar del consumo de bebidas azucaradas. 

- Si el niño rechaza un alimento esencial, ver la forma de sustituirlo por otro de valor nutritivo similar, o mezclarlo con condimentos u otros alimentos que lo enmascaren. Intentar diferentes modos de preparación de estos alimentos clave. Por ejemplo: puré de menestras y verduras, leche con cereal ó nesquik,  albóndigas de pescado, etc.

- No aceptar que el niño adquiera conductas caprichosas y monótonas, consumir una sola preparación, ya que este mal hábito puede conducirle a una alimentación deficitaria en algunas sustancias nutritivas.

Primer plato:
Generalmente a base de arroz, fideos, verduras con papas o menestras, menestras en puré, para cubrir las necesidades energéticas del niño y que las proteínas de los alimentos del segundo plato cumplan en el organismo la función de formar tejidos y favorecer el crecimiento.

Si esto no se tiene en cuenta, el organismo utilizará las proteínas para resolver sus necesidades energéticas y se estará llevando a cabo una alimentación desequilibrada.

Carnes, pollo, vísceras, pescado o huevos. Estos alimentos son ricos en proteína, hierro y otros nutrientes. Debe ir siempre acompañado de una ensalada de verduras.  Se recomienda incluir al menos 3 veces por semana pescado.

Postre:
Lo mejor es una fruta.

Ejemplo de menú
Desayuno
1 vaso de jugo de frutas
1 taza de avena con leche
Media mañana (Lonchera)
1 pan con queso
1 refresco de cocona
Almuerzo
Crema de zapallo
Higado saltado
Con arroz
1 mandarina

Media tarde ( Lonche)
1 taza de leche ó yogurt
Puré de papas con zapallo
1 porción de pescado
1 mazamorra de durazno

Pregunta.-
¿Su niño de 1 a 3 años consume lo que Ud. prepara para toda la familia?

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¡LA IMPORTANCIA DE ESTAR SANO!

Mayo 6th, 2008

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Todas y cada una de las partes del cuerpo son muy importantes y están relacionadas unas con otras, aunque no nos demos cuenta. Esto lo comprobaste en la fase I, cuando analizamos la función y la asombrosa coordinación que existe entre todos los sistemas de nuestro organismo.
Hablamos del sistema respiratorio, del digestivo, del glandular y de uno muy especial llamado INMUNOLOGICO, ¿recuerdas? Este sistema está formado por millones de células (glóbulos blancos) encargadas de defendernos y protegernos en contra de los microbios, produciendo anticuerpos o “guardianes” capaces de detectarlos, eliminarlos, neutralizarlos, e incluso de reconocerlos si vuelven a entrar a nuestro organismo.

Las defensas del sistema inmunológico ofrecen protección vital contra las enfermedades infecciosas y el mal funcionamiento de los sistemas internos del cuerpo. En una persona sana, el trabajo conjunto de estas defensas físicas, celulares y químicas pueden proteger contra muchas amenazas. En cambio, una salud pobre o deteriorada disminuye la resistencia del cuerpo. Existe una enorme variedad de bacterias, virus, hongos, protozoarios y sustancias químicas extrañas que están en el ambiente y que contaminan la mayor parte del aire que respiramos. Superar esas amenazas para nuestra salud es un papel vital que juega el sistema inmunitario, sin embargo muchas veces los microorganismos logran entrar en nuestro cuerpo, se multiplican exitosamente y son capaces de producir una infección; es decir, una invasión de seres patógenos. Esto no quiere decir que nuestro principal guardián no sea eficiente en su labor o no pueda alertarnos ante la presencia de un invasor; tomemos en cuenta que hay muchos factores que pueden determinar si la enfermedad se desarrollará o no en nuestro organismo; entre ellos un simple descuido de nuestra parte, una alimentación inadecuada que podría influir en la resistencia o inmunidad de la persona afectada, o hasta la virulencia y capacidad de los microbios para reproducirse con rapidez, ya que por ejemplo una bacteria puede dividirse en dos cada 20 minutos, y cada una de ellas, a su vez, en otras dos y así sucesivamente. ¡Imagina cuántas habrá en una hora recorriendo tu cuerpo!
En el momento que ya hay un número suficiente de ellas en tu organismo y sobrepasan las defensas naturales, es cuando empiezas a sentirte enfermo. Estar enfermo no es nada grato para nadie, incluso cuando una leve gripe te afecta reaccionas con cierto grado de molestia pensando: ¿Y ahora por qué me da?, ¿tan “debilucho” estoy?, ¿quién me contagiaría?, ¡no tengo ganas ni ánimo de ir a la escuela o de salir a jugar!

Algunos estudiosos de la anatomía y fisiología humana han descubierto que una alimentación o dieta equilibrada, un buen descanso (dormir por lo menos 8 horas diarias), el ejercicio o actividad física, la vacunación oportuna, entre algunos otros factores, son aspectos que fortalecen y mantienen en buen estado el sistema inmunológico y, por lo tanto, nuestra salud física y mental. En cambio, un exceso de preocupaciones, trabajo y estrés en general, puede alterarla significativamente. De ahí la importancia de estar tranquilos y relajados, ¿no crees? Como verás, resulta complicado definir qué es la salud y qué es la enfermedad, pero te compartiremos algunos conceptos que encontramos:
Estar sano significa tener un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.
La enfermedad es parte de la vida, así como nuestro deseo de superarla. La medida de la salud no es la utópica ausencia de toda enfermedad, sino la capacidad de desenvolverse con eficiencia dentro de un cierto medio ambiente. Y como este cambia constantemente, la buena salud entraña un proceso de adaptación continua a los millares de microbios, estímulos, presiones y problemas que desafían diariamente al hombre.

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